Semana Santa: La importancia de mantener hábitos alimentarios saludables sin dejar de lado valor cultural
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Foto/Ilustración
Con la llegada de la Semana Santa, especialistas del Hospital Central del IPS destacan la importancia de mantener hábitos alimentarios saludables, sin dejar de lado el valor cultural y emocional que tienen las comidas compartidas en estas fechas.
La alimentación constituye un elemento central en las celebraciones cristianas, ya que simboliza el encuentro, la unión y el fortalecimiento de los vínculos familiares. Durante estos días, muchas personas modifican sus rutinas, viajan o participan de reuniones, lo que puede facilitar excesos y descuidos en la dieta.
“La comida es un elemento que nos une, genera comunidad y representa hospitalidad, amor y dedicación hacia nuestros seres queridos”, señaló la Estela Servín, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Central del IPS.
No obstante, advirtió que estos cambios pueden tener consecuencias en la salud: “El consumo excesivo de alimentos puede provocar molestias digestivas como indigestión, constipación o diarrea, además de favorecer el aumento de peso y elevar el riesgo de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y la hipertensión, junto con sus posibles complicaciones”.
Asimismo, destacó la importancia de prestar especial atención a las personas con enfermedades preexistentes: “En muchas familias hay integrantes que ya se encuentran en tratamiento, y es fundamental acompañarlos con una alimentación adecuada.
En algunos casos se pueden contemplar ciertos permitidos, pero siempre respetando las indicaciones de los profesionales de salud”.
Desde el servicio recomiendan mantener el equilibrio y adoptar pequeñas estrategias que permitan disfrutar de la Semana Santa sin descuidar el bienestar
Consejos para una alimentación saludable
Planificar las comidas con anticipación, priorizando alimentos frescos y naturales como frutas, verduras, carnes magras y granos integrales.
Controlar las porciones, disfrutando con moderación sin necesidad de restricciones extremas.
Mantener una adecuada hidratación, priorizando el consumo de agua y evitando bebidas azucaradas y alcohólicas.
Preferir preparaciones caseras como chipa o mbejú, utilizando grasas tradicionales como manteca o grasa de cerdo, evitando margarinas y sumando queso para mejorar el aporte proteico.
Reducir el consumo de panificados, considerando que en estos días suele aumentar la ingesta de alimentos típicos a base de harina.
Finalmente, la especialista recordó que el verdadero valor de estas fechas trasciende lo alimentario: “Es importante disfrutar de la compañía de los seres queridos, descansar y aprovechar este tiempo para el bienestar personal. La clave siempre está en la moderación y el equilibrio”.