Robert E. Hall y Michael Woodford (norteamericanos), ganadores del Premio Nobel de Economía 2026

Los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford fueron galardonados este lunes con el Premio Nobel de Economía 2026 por sus investigaciones sobre los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica, según anunció la Real Academia Sueca de Ciencias.

El premio reconoce sus contribuciones al estudio de cómo las políticas monetaria y fiscal pueden ayudar a estabilizar las fluctuaciones de la economía, según informó hoy la BBC de Londres.

«El trabajo de los galardonados nos ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo», afirmó John Hassler, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas.

«Gracias a ellos, estamos mejor preparados para afrontar las crisis económicas, como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el consumo de los hogares, añadió.

Durante la rueda de prensa en la que se anunció el premio, Woodford dijo por teléfono que era «un honor tremendo» recibirlo.

Hall nació en 1943 en California y es profesor de la Universidad de Stanford, mientras que Woodford nació en 1955 en Massachusetts y es profesor de Economía Política en la Universidad de Columbia.

Ambos recibirán un total de 12 millones de coronas suecas, cerca de (US$1,2 millones) que se repartirán en partes iguales.

Los méritos de los galardonados se enmarcan en una transformación de las políticas de estabilización económica. Desde los tiempos de John Maynard Keynes, durante las recesiones, se estimula la economía reduciendo los tipos de interés y aumentando el déficit presupuestario, mientras que, para frenar una economía en auge, se debe hacer lo contrario.

Sin embargo, durante las crisis del petróleo de la década de 1970, parecía que los modelos keynesianos que rigen cuándo y cómo deben aplicarse las medidas ya no funcionaban. No redujeron el desempleo, sino que, por el contrario, provocaron una inflación descontrolada. Occidente vivió una década de bajo crecimiento, alto desempleo y elevada inflación. Muchas personas creían que la política de estabilización había hecho más daño que bien y que debía abandonarse.

El paradigma propuesto por Hall y Woodford cambia el enfoque macro por el microeconómico. En sus respectivos trabajos plantearon que los hogares y las empresas adoptan una perspectiva de futuro a la hora de tomar decisiones sobre el ahorro o los precios de los productos. Cuando los gobiernos y los bancos centrales comunican sus planes de política económica, pueden influir en esta visión del futuro y orientar la economía en la dirección correcta.

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