«Paraguay ha demostrado que, cuando hay voluntad, puede avanzar. Y es justo reconocerlo. Este gobierno nos ha dado testimonio de decisiones importantes: La valiente decisión de tomar el control de las penitenciarías, la promulgación de leyes que modernizan la promoción de inversiones y de maquila, la unificación de la vigilancia alimentaria y sanitaria en DINAVISA, la ley de ensamblaje y desarrollo de bienes de alta tecnología, la creación de la DNIT, del Registro Único Nacional (RUN), la defensa de la producción nacional, firma del acuerdo de libre comercio con la UE, la promulgación de la ley de la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones, entre otros. Estos logros existen, y los reconocemos», destaca la primera parte de un manifiesto de la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (FEPRINCO) dado a conocer en la fecha.
«Pero esa misma realidad, convive hoy con problemas estructurales que siguen sin resolverse, que se repiten y que terminan afectando a la gente, a las empresas y al desarrollo del país. ¡Y es desde esa realidad…! no desde la teoría!! que hoy queremos hablar», expresa en otra parte.
Según el documento, el prebendarismo galopante, y las heladas aguas del cálculo egoísta, nos privaron, una vez más, del derecho a la igualdad y del saneamiento del presupuesto público.
La FEPRINCO expresa su decepción, contra el parche legal, que, con tibieza, dilata la solución del déficit de la caja fiscal.
«Lastimosamente, por un populista criterio parlamentario, hemos perdido la oportunidad de iniciar el proceso de reforma de la caja fiscal, y la consecuente, modernización institucional del Estado. El sistema de pensiones de los servidores públicos, seguirá siendo una burbuja de privilegios injustos, violando el principio constitucional de igualdad ante la ley, y discriminando a la gran mayoría, en comparación con los trabajadores del sector privado, y por, sobre todo, frente a la gran masa de trabajadores informales cuentapropistas, que carecen de jubilación y de cobertura médica», lamenta.
Un sistema de jubilaciones y pensiones, igualitario, y libre de contradicciones internas, no puede, ni debe articularse, a partir de la lógica estamentaria que establece criterios diferenciados de capitalización, retiro, y autofinanciamiento, señala.
De hecho, la caja parlamentaria debería someterse a los mismos criterios que todo el sistema jubilatorio público. El Paraguay moderno, solidario y democrático, debe superar la contradicción de que, en nombre del reclutamiento y de la lealtad política, se continúe beneficiando a una clase privilegiada, con el esfuerzo tributario de los paraguayos, clientela funcional a la política populista, dice el manifiesto.
«Nos asusta, la alarmante imprevisión en el Presupuesto General de la Nación, construido sobre un tipo de cambio irreal, que hoy obliga a recortes y revisiones de gasto. El resultado es claro; se ajusta donde más duele. Se reduce aún más, la inversión en infraestructura, y no se honran los compromisos con los proveedores, postergando obras clave, comprometiendo así, el desarrollo del país», subraya.
La administración del Estado, no puede invertir en salud, educación, infraestructura y saldar deudas, debido a la lógica perversa del gasto público.
«No podemos seguir tolerando, decisiones políticas, que continúen transgrediendo principios de igualdad de oportunidades, equidad social, transparencia, neutralidad política y racionalidad administrativa. ¡Estamos en desacuerdo, con leyes que “no” son aprobadas en función del crecimiento económico y el desarrollo social. Si la política no es benévola con el dinero del contribuyente, los dividendos del progreso, no se traducen en
mejor calidad de vida», expresa.
En otra parte menciona que la «artera decisión», de optar por lo fácil y postergar soluciones de fondo, constituye una inequidad y una deshonestidad política, moral e intelectual.
«¡Advertimos una vez más, se paga caro, cuando lo que se debe hacer no se realiza en el momento oportuno! ¡Nos preocupan medidas oportunistas!! recetas fracasadas, que vuelven a venderse como solución. Propuestas absurdas, como obligar al empleador público y al privado a pagar días de cumpleaños, y reformas retrogradas al código laboral, que van en contra de lo que hoy hace falta: más productividad, más competitividad, más empleo real», dice FEPRINCO.
Son “caramelos” políticos: medidas cosméticas, que no solo NO resuelven nada, sino que desvían la discusión y evitan enfrentar el problema de fondo: cómo aumentar de verdad, los ingresos de las personas, señala.
«Escuchamos con atención, las discusiones sobre posibles cambios en las reglas que rigen el salario mínimo, comprendiendo la preocupación legítima de trabajadores, cuyos ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades. Sin embargo, reiteramos que el desafío debe abordarse con una mirada más integral. El problema, no es únicamente cuánto se gana, sino también cuánto cuesta vivir», apunta.
Propone que el enfoque debe orientarse, a reducir el gasto que hoy asfixia a las familias: transporte público eficiente, sistema de salud que garantice medicamentos y atención oportuna, y servicios básicos que no trasladen al ciudadano los costos de la ineficiencia y la mala gestión del Estado.
“Porque cuando el sistema falla, el salario pierde valor”. ¡El ingreso no se decreta… ¡El ingreso se construye!», concluye.