Cooperativas fortalecen sus exportaciones y consolidan aporte al desarrollo rural
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La consolidación de las cooperativas de producción constituye un factor clave para el desarrollo rural y económico del Paraguay, al fortalecer la viabilidad de las zonas rurales y su inserción en el comercio agropecuario.
Gracias a su aporte sostenido a las exportaciones y a su capacidad de adaptación a los mercados internacionales, las cooperativas asociadas a la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod) se han consolidado como un modelo eficiente de integración productiva que impulsa el crecimiento económico y el desarrollo regional, según datos reflejados en el último boletín del Centro de Recursos Económicos del gremio, que estudia el periodo conformado entre los años 2019 y 2024.
Los datos del censo continuo de cooperativas asociadas indicaron que en el sector ganadero, particularmente en la cadena de la carne vacuna, las cooperativas registraron un aumento sostenido de su participación en las exportaciones, que pasó del 16,9% en 2019 al 32% en 2024 del total exportado.
Este avance evidencia no solo una mayor capacidad productiva y organizativa, sino también una inserción más competitiva en los mercados internacionales.
En cuanto a la producción agrícola, los resultados de 2024, el trigo lideró las exportaciones con una participación del 45%, equivalente a 156.918 toneladas, seguido de la soja con 1.837.221 toneladas, que representó el 23% del total. A su vez, la yerba mate 8%, cifras que refuerzan el peso estratégico de las cooperativas en la diversificación productiva y en el fortalecimiento del perfil agroexportador.
Soja, un impulso a la rentabilidad La soja se consolidó como el principal rubro agrícola de las cooperativas durante los últimos seis años, con un crecimiento sostenido que la llevó de 1.546.272 toneladas en 2019 a 1.824.545 toneladas en 2024.
Por su parte, el maíz y el trigo mostraron un crecimiento más moderado, con leves disminuciones en los años 2023 y 2024, influenciadas por factores climáticos, costos de producción y decisiones de rotación de cultivos.
Los datos del censo confirman que el modelo cooperativo continúa siendo una herramienta clave para mejorar la competitividad de los pequeños y medianos productores, facilitando su inserción colectiva en mercados externos cada vez más exigentes. De esta manera, las socias de Fecoprod reafirman su contribución al desarrollo rural, al crecimiento económico y a la integración productiva del país.
Itapúa
La campaña sojera 2025 en el departamento de Itapúa avanza con señales productivas alen- tadoras y espera buenos resultados en calidad y cantidad. En contraste, se da un atraso en lacosecha, hubo más costos sanitarios en algunas zonas y el precio internacional no acompaña el esfuerzo realizado en el campo.
El clima alargó el ciclo y atrasó la cosecha, aunque se esperan buenos resultados. A diferencia del año pasado, cuando las primeras cosechadoras ya estaban en los lotes desde la primera semana de enero, este ciclo muestra un retraso estimado de unos 15 días, según reportó Marcio de Souza, productor y presidente de la CAP, filial Itapúa.
La soja recién comienza a amarillear y según sondeos iniciales el ingreso de granos a las cooperativas todavía es muy incipiente, lo que indica que el grueso de la cosecha se concentrará recién en la segunda quincena de enero y febrero como el mes fuerte. Un ciclo más largo, pero con plantas sanas.
El atraso se dio, principalmente por las noches frías y varios días de bajas temperaturas registrados durante el desarrollo del cultivo que afectaron el ciclo fenológico. A eso se sumó una buena humedad del suelo, lo que dio lugar a plantas vigorosas, con abundante masa foliar y un esta- do sanitario general muy bueno.
“La soja está tan sana que tarda en morir”, señaló el productor. El verano acompañó con condi- ciones casi ideales y eso se refleja en las expectativas de rendimiento. En la campaña pasada, Itapúa superó los 3.000 kilos por hectáreas y para este año se es- pera volver a alcanzar esos números e incluso superarlos si el clima acompaña este tramo final.
Durante el desarrollo del cultivo, el factor sanitario exigió más de lo habitual debido a la presión de enfermedades foliares, ataques de ácaros y chinces, sin embargo, el productor logró un control eficiente, aunque a costa de mayores gastos.
En cuanto a superficie sembrada, no hubo grandes cambios respecto al año anterior. La soja mantuvo su protagonismo, con apenas un leve incremento.