La molienda de soja acumulada al cierre del mes de mayo del 2026 llegó a 1.485.958 toneladas, volumen que implica un crecimiento cercano al 11% con relación al mismo periodo del año pasado. Este registro se ubica por debajo del alcanzado en el 2018, cuando en el mismo periodo, la cifra superó 1.590.000 toneladas, entonces la mayor cantidad de soja procesada de la historia local, según un informe elaborado por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).

En mayo se agregó valor a 366.919 toneladas de soja, alrededor de 52 mil toneladas por encima de lo que se había conseguido en el mismo mes del 2025, manteniendo la tendencia de crecimiento del año.

En cuanto a otras oleaginosas (principalmente canola y girasol), la industrialización creció un 14% con relación al acumulado al año pasado, llegando a 27.307 toneladas. El crecimiento observado se traduce en el sostenimiento del dinamismo en la cadena productiva y logística, dando continuidad a la generación de subproductos a base de soja y otras oleaginosas, y fortaleciendo a otros rubros como el sector cárnico y avícola, por ejemplo.

Para consolidar el efecto goteo generado por la agroindustria en el tiempo, se vuelve fundamental definir e implementar políticas públicas que fortalezcan la competitividad. La experiencia ya demostró que, con un ecosistema legal adecuado, el sector responde con inversiones, más procesamiento, generación de empleo, ingreso de divisas y dinamismo para otras cadenas productivas.

Utilización de capacidad llega al 75%

Considerando el volumen de molienda registrado hasta el mes de mayo la utilización de la capacidad instalada en el país llegó al 75% del total, lo que implica una mejora de 4 puntos porcentuales con respecto al mes pasado. Si comparamos este dato con lo que se había conseguido a mayo del 2025 se puede observar una variación de -1 punto porcentual, debido al aumento de la capacidad para agregar valor.

De esta manera, si bien los volúmenes de oleaginosas industrializadas continúan mostrando una evolución positiva, el potencial de crecimiento de la agroindustria nacional sigue siendo significativo. Para los próximos meses se espera que las plantas mantengan un elevado nivel de procesamiento, lo que seguiría elevando los niveles de utilización de la capacidad instalada, especialmente en la comparación interanual.

Las divisas generadas por el complejo soja aumentaron un 41% La exportación de productos del complejo soja hasta el mes de mayo generaron un ingreso de divisas equivalente a US$ 2.497,12 millones, lo que implica un crecimiento de 41% si se compara con los primeros cinco meses del 2025.

De esta forma, esta cadena de valor sigue siendo la más importante, representando un 41% del valor total de las exportaciones registradas, una mejora de 7 puntos porcentuales con respecto al mismo periodo del año pasado. Estos números favorables se sostienen principalmente en un mayor volumen exportado, tanto de soja en estado natural como de productos derivados de su industrialización, reforzado por una mejoría en los precios internacionales, particularmente, en el caso del aceite de soja.

Todo esto vuelve a poner de manifiesto el papel estratégico que desempeña toda la cadena de valor agroindustrial, ya que permite dar mayor estabilidad y fortaleza a toda la economía nacional.

Exportación de productos agroindustriales supera US$ 555 millones

Hasta el mes de mayo la venta al exterior de productos industrializados a partir de la soja (aceite, harina y cascarilla) alcanzaron US$ 555,25 millones, una mejoría del 22% si se compara con el mismo periodo del 2025. De esta manera, la industria representa el 22% de todos los ingresos generados por el complejo soja, una variación de -4 puntos porcentuales frente a la participación que se había conseguido al quinto mes del año pasado.

Sin embargo, la cotización internacional en alza del aceite de soja -principalmente para su uso como biocombustible ante la escasez del petróleo- permitieron un mayor crecimiento en el ingreso de divisas que superó lo proyectado.

Mientras las toneladas exportadas aumentaron un 7%, el valor de las exportaciones registró un crecimiento del 26%, reflejando el impacto positivo de los precios sobre el desempeño. Productos agroindustriales facilitan diversificación de mercados

El análisis de los destinos de exportación muestra una diferencia marcada entre la harina y el grano de soja; mientras que la última se concentra fuertemente solo en dos mercados, la primera llega a muchos más destinos, abriéndose paso en varios países en cuatro de los cinco continentes del mundo.

Esta diversificación que facilita la industria (gracias a los productos del procesamiento de oleaginosas) reduce la exposición a cambios externos en la demanda, fortaleciendo la resiliencia del sector exportador. En este contexto, resulta fundamental preservar los mercados actuales, lo que se logrará con una política de fortalecimiento de la industria. En síntesis, a mayor industrialización de nuestras materias primas, más destinos para los productos nacionales, menor dependencia de unos pocos mercados y reducción de la vulnerabilidad ante los shocks externos.

La agroindustria se fortalece como el puente entre el campo paraguayo y +40 mercados internacionales

La creciente presencia de los productos agroindustriales paraguayos en los mercados internacionales es otra demostración clara del potencial que tiene el país para consolidarse como un proveedor confiable de alimentos sostenibles y de alto valor agregado. Durante el 2025 los productos derivados de la soja llegaron a 46 países alrededor del mundo, reforzando además la posición de la agroindustria como puente de la producción paraguaya con los mercados más exigentes alrededor del mundo.

Cada tonelada que se industrializa localmente representa una oportunidad para generar empleo, incorporar tecnología, desarrollar conocimiento y fortalecer cadenas productivas que multiplican el impacto económico de la actividad agropecuaria.

La agroindustria se convierte así en un puente estratégico entre el trabajo de los productores agrícolas del país y la demanda de mercados en todo el mundo que son cada vez más exigentes en materia de calidad, sostenibilidad y trazabilidad.

En un contexto internacional marcado por cambios permanentes y una competencia creciente, la diversificación de destinos y la capacidad de ofrecer productos con mayor grado de transformación constituyen ventajas cada vez más relevantes.

Paraguay ya ha demostrado que cuenta con la infraestructura, la experiencia y la capacidad empresarial necesarias para posicionarse en este escenario. El desafío consiste ahora en profundizar ese proceso y seguir agregando nuevas capas de valor sobre una base productiva sólida y consolidada.

La integración entre producción primaria, procesamiento industrial y nuevas cadenas de valor, como la proteína animal o los biocombustibles, representa una oportunidad concreta para potenciar el desarrollo económico del país.

Aprovechar plenamente ese potencial requerirá continuar fortaleciendo la competitividad mediante políticas públicas estables, previsibles y orientadas a incentivar la inversión y la innovación. La experiencia de los últimos años demuestra que, cuando la agroindustria cuenta con las condiciones adecuadas, responde con mayor procesamiento, apertura de mercados y generación de divisas.

Consolidar ese camino permitirá que Paraguay no solo siga exportando al mundo lo que produce, sino que lo haga cada vez con mayor valor agregado, fortaleciendo su posición como un actor estratégico en la seguridad alimentaria global y contribuyendo de manera sostenida al desarrollo nacional. Durante el 2025 los productos derivados de la soja llegaron a 46 países alrededor del mundo, reforzando además la posición de la agroindustria como puente de la producción paraguaya con los mercados más exigentes alrededor del mundo.

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