Una larga hilera de buques petroleros que guarda en sus lomos una auténtica tromba de petróleo ha permanecido atrapada dentro del estrecho de Ormuz durante varias semanas, aparcada cerca de las grandes refinerías y puntos de carga del Golfo Pérsico. Este ‘convoy’ interminable de buques está a punto de irrumpir en las zonas más orientales Asia, inundando repentinamente una región que ya había logrado compensar la pérdida de suministros durante las últimas semanas (comprando mucho petróleo ‘caro’), según publican desde la agencia financiera Bloomberg. El petróleo va a llegar a unas instalaciones que ya se encuentran hasta las trancas de crudo, una ingrata sorpresa. Los expertos creen que se podrán observar algunos movimientos inusuales en las próximas semanas, puesto que alguno de estos buques podría verse obligado a dar media vuelta (se puede revender el crudo que lleva) ante la incapacidad de descargar el petróleo en instalaciones que ya están repletas. Pese a la cancelación del acuerdo final entre EEUU e Irán, la apertura de Ormuz parece cada día más un hecho y la partida de estos buques lo confirma. Nadie dijo que reabrir Ormuz fuese a ser una tarea fácil.

Según datos de Signal Group, más de 31 superpetroleros, con capacidad para transportar entre 62 y 80 millones barriles de crudo, permanecen retenidos en el golfo Pérsico y están preparados para zarpar en cuanto se reabra completamente la vía marítima. Eso podría a medida que el estrecho termine de recuperar poco a poco cierta normalidad, dentro de las expectativas de un acuerdo provisional que contempla la reapertura del estrecho. Una vez liberado, el petróleo tardaría aproximadamente una semana en llegar a India y unas tres semanas en alcanzar Asia Oriental.

Sin embargo, este crudo llegará en un momento en el que las refinerías asiáticas ya cuentan con abundantes suministros para este mes y el próximo, después de haberse apresurado a sustituir los flujos procedentes de Oriente Medio, según operadores conocedores de la situación que pidieron permanecer en el anonimato porque no están autorizados a hablar públicamente. Además, las refinerías habían reducido sus tasas de procesamiento debido a que los elevados precios habían frenado la demanda de combustibles.

Se trata de un giro radical respecto a las primeras fases de la guerra, cuando los precios se disparaban y el mercado petrolero advertía de graves riesgos de escasez. Las refinerías cerraron compras de crudo procedente de lugares como EEUU, mientras que China permanecía en gran medida al margen del mercado y países como Japón recurrieron a sus reservas almacenadas.

Al mismo tiempo, productores del golfo Pérsico como Abu Dhabi National Oil y Kuwait Petroleum han estado comercializando cargamentos y logrando sacar parte de sus barriles a través de Ormuz. Estas ofertas recientes están contribuyendo a esta repentina avalancha de suministro. Según los operadores, el volumen es lo suficientemente elevado como para que las refinerías estén considerando almacenar parte de esos barriles en tanques operativos o incluso aumentar las tasas de procesamiento para absorber el exceso de oferta.

«Ahora asumimos que las exportaciones del golfo Pérsico volverán a los niveles previos a la guerra a finales de julio», señalan en una nota los analistas de Goldman Sachs encabezados por Daan Struyven. Los precios ya han reaccionado ante la inminente llegada de estos flujos de crudo. La curva de futuros de los petróleos de referencia de Oriente Medio, como Dubái y Murban, ha pasado por primera vez desde el inicio de la guerra a una estructura de contango bajista. El petróleo Brent cotiza en 80 dólares, frente a los 115 que tocó en el mes de abril. Por su parte, el crudo de Omán cotizó esta semana con descuento respecto a la referencia Dubái, invirtiendo las primas habituales que mantenía. Asimismo, al menos un cargamento de diésel se negoció con descuento frente a su referencia esta semana, cuando anteriormente se intercambiaba con prima.

Refinerías que ya tienen mucho crudo

Al menos una refinería surcoreana ha estado ofreciendo para la venta una cantidad de destilados superior a la habitual (categoría que incluye diésel y combustible para aviación), según los operadores. Las refinerías están intentando colocar producto en el mercado antes de una reapertura total de Ormuz, ya que esta podría provocar una fuerte caída de los precios, añadieron las mismas fuentes.

Según datos marítimos recopilados por Bloomberg, 21 superpetroleros indican que se dirigen a Asia, y cinco señalan a China como su destino. Otros cinco navegan hacia centros de transbordo frente a las costas de Malasia y Singapur. Al menos tres parecían dirigirse hacia el este, hacia el estrecho, a velocidad normal este viernes por la mañana.

Los volúmenes de crudo que se dirigen a Asia son, sobre el papel, un buen augurio para los compradores de esa región, que depende en gran medida del crudo de Oriente Medio. Durante la guerra, las refinerías asiáticas tuvieron que reducir la producción y los países tuvieron que recurrir a sus reservas para hacer frente a la repentina escasez de petróleo.

Ruido sobre el acuerdo EEUU-Irán

No obstante, todavía existe confusión sobre el estatus exacto del estrecho. Tres superpetroleros saudíes reaparecieron en el Golfo de Omán el jueves, lo que indica que los buques están comenzando a moverse, pero el grupo comercial marítimo BIMCO advirtió que persisten riesgos significativos para la seguridad del transporte marítimo, a pesar del acuerdo entre EEUU e Irán para permitir los tránsitos.

En teoría, los buques pueden pasar ya y durante 60 días sin riesgos. El vicepresidente estadounidense JD Vance declaró el jueves que 12,5 millones de barriles de petróleo habían transitado por el estrecho de Ormuz la noche anterior, frente a al tránsito nulo de los momentos más peliagudos del cierre del estrecho. Esta cifra podría representar el mayor volumen diario desde que comenzó la guerra a finales de febrero. Sin embargo, la reciente noticia de que Vance ha cancelado su reunión con Irán en Suiza para tratar el programa nuclear ha sembrado cierta confusión, si bien es cierto que en principio son hechos independientes.

Aunque la situación aún no está del todo clara, el optimismo ante la posible reapertura parece haber infundido a los armadores y fletadores la confianza suficiente para enviar buques a través del estrecho en los últimos días. Según datos de seguimiento de buques, el jueves, barcos que transportaban cerca de 10 millones de barriles de petróleo salieron del estrecho o lo atravesaban, incluidos los VLCC de propiedad saudí.

El número exacto de buques y sus cargamentos podría variar a medida que se disponga de más información. Algunos barcos han seguido apagando sus transpondedores por motivos de seguridad, mientras que otros podrían sufrir todavía interferencias electrónicas en sus señales.

FUENTE: eleconomista.es

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