La reapertura del estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los eventos más ‘deseados’ por los mercados. Su cierre ha supuesto el encarecimiento del petróleo, que ha llegado a superar durante semanas los 100 dólares de forma holgada, espoleando una inflación que parecía entrar poco a poco en el redil.

Aunque el impacto real a corto plazo de la posible reapertura de Ormuz se desconoce a ciencia cierta (hay muchos factores a tener en cuenta), lo que sí parece claro es que va a ser un evento histórico sin parangón, como señala Javier Blas, columnista de Bloomberg.

Colas de boques llenos de petróleo

Colas de buques llenos de petróleo (también vacíos) se agolparán para intentar cruzar el estrecho, miles de pozos de crudo iniciarán las operaciones para volver a escupir este preciado líquido, algunas instalaciones de almacenamiento que rebosan crudo empezarán a vaciarse, otros oleoductos comenzarán a llenarse y a funcionar de nuevo. La misión es reactivar alrededor del equivalente del 15% de todo el petróleo del mundo lo antes posible para que el crudo fluya rápido.

Empresas que buscan su propio interés

Obviamente esto no lo hace nadie para salvar la economía global, lo hacen personas y empresarios que buscan su propio interés, que quieren recuperar cuanto antes su actividad para ganar dinero y como efecto secundario (la ‘mano invisible’ de Adam Smith) beneficiará a la economía global. Así será la reapetura de Ormuz.

«Cuando llegue el día, la reapertura del estrecho de Ormuz será un acontecimiento extraordinario: reactivar alrededor de 10.000 pozos petrolíferos, responsables de aproximadamente el 15% de la producción mundial, que han permanecido cerrados durante más de cien días y siguen sumando jornadas de inactividad. Nunca antes se ha intentado nada ni remotamente parecido. La industria del petróleo no tiene un manual para algo así; aprenderá sobre la marcha», señala Blas, analista y columnista experto en materias primas de Bloomberg.

El mercado del petróleo sigue viviendo uno de los mayores shocks de oferta de la historia reciente tras el cierre casi total del estrecho de Ormuz. No existe una hipótesis clara de qué sucederá cuando se reabra Ormuz. Hay casas como Julius Baer que ya se posicionan de forma bajista en el petróleo porque creen que la sobreoferta volverá con rapidez al mercado, sobre todo teniendo en cuenta que Emiratos Árabes Unidos ha abandonado la OPEP y va a producir todo el petróleo que pueda lo más rápido posible. Se habla de una caída del precio del crudo a los 60 dólares en cuestión de semanas o meses en el peor caso.

Desde CaixaBank Research dejan entrever que, si la vía marítima vuelve a abrirse y los flujos energéticos se normalizan parcialmente, el equilibrio podría recuperarse mucho más rápido de lo que teme el mercado. El estudio explica que el precio del Brent se ha situado cerca de «los 103 dólares por barril» en mayo, mientras los futuros a 6-12 meses se mueven entre «80 y 95 dólares», manteniendo una fuerte backwardation, una estructura que refleja tensión inmediata pero también la expectativa de que el desajuste «sea temporal». Desde el banco catalán recuerdan además que el mercado petrolero ha pasado en pocos meses de un excedente de oferta de «casi 2 millones de barriles diarios» a un déficit superior a «8 millones de barriles diarios», fundamentalmente por el colapso de los flujos que atravesaban Ormuz. La simple expectativa de una pronta reapertura está llevando al crudo a la zona los de 92 dólares el barril en el caso del Brent, petróleo de referencia global.

El informe de Caixabank Research también destaca que la gran clave para amortiguar el shock está siendo el enorme colchón de inventarios acumulados durante años. Estos expertos explican que los inventarios comerciales de petróleo de la OCDE todavía se mantienen «dentro de su rango histórico», con cerca de «2.700 millones de barriles», mientras que las reservas estratégicas globales continúan actuando como red de seguridad energética, por lo que la reapertura del estrecho dejaría abierto el flujo de petróleo con unos inventarios aún en un nivel cómodo, lo que debería presionar a la baja del precio del petróleo.

Blas comenta que «las conversaciones que he mantenido con fuentes del sector dibujan un panorama mucho más optimista: cuando ocurra, comenzará como un goteo, pero muy rápidamente (en apenas unas semanas, si no días) se transformará en una auténtica riada de petróleo. Como ya habrán imaginado, yo estoy del lado de los bajistas. Eso sí, para reanudar el tráfico marítimo en el estrecho haría falta un acuerdo diplomático entre EEUU e Irán que, hasta ahora, ha resultado esquivo. Pero permítanme especular sobre el día después de que Teherán y Washington firmen un memorando de entendimiento que, en la práctica, permita que el tráfico de petroleros vuelva a niveles previos a la guerra en, pongamos, 30 días», señala este experto.

El columnista de Bloomberg admite que antes de que el petróleo vuelva a fluir, la primera tarea será conseguir que los petroleros atraviesen el cuello de botella de Ormuz y entren en el golfo Pérsico. «A menudo escucho que la reapertura sería una operación en dos fases: primero saldrían los petroleros ya cargados y solo después podrían entrar los buques vacíos para cargar. Eso es absurdo: ocurrirá simultáneamente.

Hay noticias positivas. Los armadores griegos ya han preposicionado múltiples superpetroleros vacíos a solo entre tres y cinco días de navegación de Ormuz para esta operación. Una de las principales empresas de transporte marítimo del país heleno ha desplazado cuatro buques vacíos al estrecho de Ormuz, mientras que otros dos transmiten su posición en las proximidades del mar Arábigo, en previsión de una posible reapertura de esta vía navegable estratégica, informaba en exclusiva hace unos días el Financial Times. George Prokopiou, fundador de Dynacom Tankers, se ha labrado una reputación como uno de los armadores griegos más intrépidos y fue de los primeros en transitar por la estrecha vía marítima tras su cierre de facto como consecuencia del conflicto. Según los datos de seguimiento de buques, ya ha enviado al menos ocho buques a través del estrecho desde finales de febrero.

Fuente: eleconomista.es

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