Al cierre de 2025, la deuda pública promedio de los gobiernos centrales de América Latina se situó en un 52,3% del PIB, en comparación con el 51,9% del PIB registrado a fines de diciembre del año anterior, según el informe sobre panorama fiscal de América Latina y el Caribe presentado este jueves por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Tras el considerable aumento observado en 2020, que acentuó la tendencia al alza experimentada desde 2011, la deuda pública continúa situándose en niveles históricamente altos, superiores al 50% del PIB, cifra similar a los máximos alcanzados durante la primera década del siglo.

Al presentar la situación por país, se observan distintos niveles de deuda, con una gran heterogeneidad y variaciones interanuales en ambos sentidos. En el caso del Caribe, en los últimos años se ha observado una tendencia descendente de la deuda pública bruta del gobierno central como porcentaje del PIB en comparación con el nivel máximo alcanzado en 2020, estabilizándose en niveles moderadamente superiores a los anteriores a ese año.

A diciembre de 2025, la información oficial disponible indica que esta relación alcanzó el 71,3% del PIB, cifra levemente superior al 69,4% del PIB registrado al cierre de 2024, pero que aún se ubica por debajo de la del año anterior. En el repunte registrado recientemente, sin embargo, incide el pronunciado incremento experimentado en Suriname, a raíz de una emisión de bonos en noviembre de 2025 como parte de una operación de gestión de pasivos (FMI, 2026). Más allá de este caso particular, y aunque en la mayoría de los casos se comprueba una leve mejora, debe señalarse que el endeudamiento público en algunos países del Caribe continúa siendo elevado, por encima del 80% del PIB.

Los niveles constantemente elevados de deuda pública del gobierno central como porcentaje del PIB se consideran una fuente de vulnerabilidad para los países de la región.

Lograr una trayectoria a la baja, que estabilice estos niveles, es un desafío que también se asocia al resto de los objetivos macroeconómicos de los países. El incremento de la deuda pública tiene efectos en la sostenibilidad de las finanzas estatales a mediano plazo, sobre todo por el aumento en el pago de intereses, lo que afecta negativamente los balances fiscales y reduce los recursos disponibles para cubrir gastos prioritarios, destaca Cepal.

La acumulación de deuda pública se ve afectada por diversos factores. En el frente interno, destacan el déficit fiscal primario, el ritmo de crecimiento económico y la tasa de interés implícita. En cuanto al contexto externo, también influyen aspectos clave como las altas tasas de interés, la fluctuación del tipo de cambio y las calificaciones crediticias, que condicionan la gestión de la deuda pública. Estos elementos pueden afectar no solo los pagos de intereses sobre la deuda actual —especialmente cuando existe endeudamiento en moneda extranjera o con tasas variables—, sino también el costo de emitir nueva deuda o refinanciar la existente en condiciones financieras menos favorables.

Asimismo, es necesario mencionar los riesgos derivados de la propia composición de la deuda según el tipo de moneda y la residencia de los acreedores. El hecho de que una parte importante de la deuda pública de los países de la región se encuentra denominada en dólares y otras monedas de referencia los expone a la volatilidad de los tipos de cambio, aunque se observen casos de países como el Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y el Uruguay, cuyo acervo de deuda tiene un componente mayoritario en moneda nacional. Otra característica importante, en virtud de la cual pueden observarse distintas situaciones en los países, es la composición de la deuda según acreedores internos y externos.

Es factible encontrar casos, como el Brasil y México, en los que predominan los acreedores internos, que contrastan con otros, como Nicaragua, Panamá y el Paraguay, en los que una parte predominante de la deuda pública corresponde a acreedores externos. Al respecto, los países con elevados niveles de deuda externa enfrentan riesgos adicionales que pueden afectar el costo del endeudamiento, así como una mayor exposición a la volatilidad de los flujos de capital extranjero.

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