El sector productivo en torno al trabajo rural es uno de los principales motores de empleo en Paraguay, a través de la producción agrícola, ganadera y forestal, no solo se sostienen miles de hogares, también se impulsa la industrialización y se articulan cadenas de valor con alto impacto para el desarrollo socioeconómico de la población.

Con fincas distribuidas en todo el país, la agricultura es fuente de empleo y arraigo, ya sea con pequeñas huertas o grandes extensiones de cultivos ue dinamizan los servicios vinculados.

Asimismo, desde el manejo de rodeos hasta ta- reas de sanidad, alimentación, logística y comer- cialización, la ganadería genera una amplia red de ocupaciones. A esto se suma la industria cárnica, que amplía su alcance.

El sector agropecuario paraguayo se expande hacia la agroindustria con una amplia variedad de perfiles, que abarca desde el primer empleo a técnicos y profesionales.

Cada eslabón, ya sea producción, transporte, procesamiento, exportación, entre otros, genera puestos de trabajo directos e indirectos, consolidando al rubro.

Por su parte, el sector forestal está impulsando la contratación en zonas rurales, a través de la reforestación, el manejo de plantaciones, la producción de madera y sus derivados. Esto genera oportunidades de empleo directo e indirecto, con los viveros, aserraderos y procesos industriales vinculados.

El sector productivo en torno al campo paraguayo contribuye a diversificar, profesionalizar e impul- sar el empleo rural, que pasó de ser solo manual y estacional para incorporar tecnología, trabajo técnico, capacitación y mayor valor agregado.

Este primero de mayo hacemos llegar nuestras felicitaciones a los trabajadores del sector, cuyo esfuerzo y dedicación impulsan a todo un país.

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