Según la Real Academia Sueca de Ciencias, Mokyr usó fuentes históricas para revelar el motivo de que en los últimos siglos el crecimiento económico se convirtiera en la nueva norma, frente al estancamiento de periodos anteriores.
Así, demostró que antes de la revolución industrial, a menudo faltaban las explicaciones científicas sobre por qué una nueva innovación funcionaba de forma exitosa y, sin ese conocimiento, era difícil que los inventos se sucediesen los unos a los otros en un proceso con impulso propio.
Además, enfatizó la importancia de que la sociedad esté abierta al cambio y a las nuevas ideas.
Por otro lado, Aghion y Howitt construyeron en un artículo, de 1992, un modelo matemático de la denominada destrucción creativa, que se refiere al fenómeno de que cuando un producto nuevo y mejor entra al mercado, las empresas que venden el producto viejo sufren pérdidas.
Los dos laureados mostraron de diferentes maneras que esta destrucción creativa origina conflictos que deben ser gestionados de manera constructiva, ya que de lo contrario las empresas ya establecidas y grupos de interés bloquearán las innovaciones para no verse perjudicados.
“El trabajo de los laureados muestra que el crecimiento económico no se puede dar por supuesto. Debemos apoyar los mecanismos que subyacen a la destrucción creativa para no volver a caer en el estancamiento”, declaró John Hassler, presidente del Comité que otorga el Nobel de Economía.