Con políticas adecuadas y una mayor productividad, Europa puede conciliar las presiones salariales a corto plazo y las tendencias laborales a largo plazo con menos inflación. La recuperación económica de Europa está recibiendo un impulso muy necesario gracias al aumento de los salarios y de los ingresos. Pero en los países donde el envejecimiento de la población está reduciendo la fuerza laboral, las autoridades pronto podrían enfrentar nuevos desafíos. Las presiones salariales a corto plazo podrían combinarse con la estrechez de los mercados laborales a más largo plazo para avivar las presiones inflacionarias, según un análisis realizados por especialistas del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Después de dos años de caída del poder adquisitivo, no sorprende que los trabajadores europeos estén presionando para obtener más salarios. Los salarios nominales aumentaron un 4,5 por ciento en la zona del euro y más de un 10 por ciento en otras partes de Europa en el primer semestre de este año. Los salarios más altos ayudan a aliviar las presiones del costo de vida y respaldan la expansión económica.