Aunque la automatización mediante algoritmos de los procesos de selección no es algo nuevo, la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha disparado el interés sobre su uso y también la incertidumbre sobre los riesgos y oportunidades que generan su implantación, incluso entre los propios responsables de hacerlo. Aunque el 75% de los directivos de recursos humanos ve «prioritario» su uso en actividades como las entrevistas de trabajo y exámenes a los candidatos, apenas un 25,6% tiene claro cómo hacerlo, según publicó hoy viernes el diario español El Economista.

Un estudio sobre el uso de la inteligencia artificial en la gestión de talento realizado por la iniciativa IA+Igual, que analiza y audita los algoritmos de inteligencia artificial aplicados en distintos procesos de gestión de personal en las empresas, revela que, aunque el 35% de los profesionales de estas áreas hacen uso de la IA en el momento actual y el 67% se dispone a incrementar su peso a lo largo de 2024, solo uno de cada cuatro ha definido una estrategia para hacerlo. Lo cual se explica en gran parte por la escasa familiaridad con la tecnología.

El 63,6% de los encuestados reconoce un conocimiento ‘bajo’, un 34,1% lo considera medio, y solo un 3,3% lo califica como alto. En total, solo un 21,2% de los directivos de RRHH encuestados se declara «preparado y formado» para a evaluar y utilizar las herramientas «que mejor se adapten» a su empresa. Y sin embargo, el 76,1% de los responsables no cuenta con expertos en inteligencia artificial en sus equipos y apenas un 11% prevé incorporarlos en 2024, destaca la publicación.

Esto no es incompatible con una opinión abrumadoramente positiva sobre el impacto de la IA. El 48,1% lo identifica como una oportunidad y el 47,7%, como una «gran ventaja» para la empresa. Solo el 5,3% restante ve un riesgo en la tecnología.

En este escenario, el estudio detecta una ‘brecha’ entre la realidad y el deseo. O, mejor dicho, entre aquellos ámbitos en los que creen que la IA puede aplicarse y aquellos en los que ve más urgente hacerlo. Así, menos de la mitad de los encuestados, un 43,9%, prevé que se puede aplicar en una entrevista de trabajo, frente al 67,8% que considera su utilidad en planes de formación de la plantilla o el 65,5% que la utiliza específicamente para preparar a los nuevos empleados.

Datos, sesgos y amenazas

Sin embargo, el 74,3% de los responsables de recursos humanos consideran que los procesos de reclutamiento y selección debe ser la prioridad para aplicar la inteligencia artificial generativa, pese a que se trata de una de las funcionalidades que más dudas genera.De hecho, está en el punto de mira de la pionera legislación europea aprobada a finales de 2023. Esta normativa eleva los controles y abre la puerta a sanciones millonarias contra un mal uso de estos programas a la hora de seleccionar y contratar a los candidatos.

Pese a esta presión regulatoria, el 61,7 % de los profesionales admite no conocer el impacto que pueden llegar a tener los sesgos y el 59,8% desconoce cómo pueden afecta a los resultados del uso de la IA.

Los autores del estudio consideran llamativo que las entrevistas y selección de personal se consideren más importantes que otras áreas en las que la aplicación de la IA aportaría ventajas «inmediatas», ya que permitiría gestionar los datos que tiene las empresas con mayor eficiencia.

Así, los procesos administrativos solo interesan a un 56,8% de los participantes del estudio, mientras que la evaluación del desempeño de los trabajadores solo es necesaria para el 53,8%. Por su parte, el diseño del programa de compensación y beneficios, que tal y como recuerda «el área que tradicionalmente más datos tiene en el área de recursos humanos», solo se plantea para un 33% de los profesionales encuestados.

Esto apunta a un escenario en el que la apuesta por la inteligencia artificiales ven distorsionadas por lo que los investigadores describen como un «efecto Chat GPT». «La IA, especialmente la generativa y en concreto ChatGPT de OpenAI y las réplicas de Microsoft y Google con Copilot y Gemini respectivamente, se ha introducido en las organizaciones de manera ‘peligrosamente natural» apunta el estudio.

En este sentido, recuerda que estos programas de IA generativa se «entrenan» con datos para aprender a desempeñar una tarea. Que muchos profesionales usen los de su propia empresas sin las prevenciones adecuadas plantea una evidente brecha de seguridad, una cuestión que ya preocupa al 54% de los responsables de gestión del talento de las empresas.

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