Con la bolsa americana en máximos históricos y la economía coronando ya su expansión más larga de la historia, los estadounidenses celebran el tradicional 4 de julio en un momento de fatiga. Un debilitamiento que se deja notar en algunos de los pilares que respaldan la marcha del país, como es el mercado laboral, informó hoy el periódico español El Economista.
Todo ello en un momento en que la nueva tregua comercial con China no deshace ni mucho menos las presiones arancelarias aplicadas hasta la fecha y la Reserva Federal todavía no ha dejado claro que vaya a revertir su ciclo de subidas con un recorte que podría llegar tan pronto como el próximo 31 de julio.
«Incluso en el escenario más comedido de la Fed, observamos un recorte de tasas en 2019», asegura Matt King, estratega de Citi.
Una esperada decisión que tendría como intención mantener vivo un ciclo de crecimiento que comenzó a mediados de 2009 y que gracias a los estímulos fiscales y las medidas no convencionales de la Reserva Federal lograron estabilizar la actividad tras el azote la crisis financiera y la conocida como Gran Recesión.
Una década más tarde, el PIB del país crecía en el primer trimestre un 3,1%, por encima de su potencial, mientras la tasa de paro se ubica ya en mínimos de casi medio siglo. En el trimestre en curso, el indicador GDPNow de la Fed de Atlanta observa un crecimiento del 1,3% en línea con la proyección del Nowcast que realiza la Reserva Federal de Nueva York.
Parte de la desaceleración entre los meses de abril y junio llega potenciado por el
aumento de la brecha comercial de EEUU, que en mayo aumentó en un 8,4% a 55.500 millones de dólares. El déficit comercial con China, epicentro de la guerra comercial, creció un 12,2%.
En estos momentos pese a que el presidente de EEUU, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, acordasen no incrementar aún más los aranceles el pasado fin de semana en Osaka, Japón, no se relajan los gravámenes ya impuestos. Según los cálculos del American Action Forum, un think tank con sede en Washington, el coste de estos gra
supera ya los 69.300 millones de dólares, mermando así la resaca dejada en los consumidores por la reforma tributaria aprobada el 22 de diciembre de 2017 y cuyo mayor impacto se dejó notar el año pasado.
«Con las tensiones comerciales todavía vigentes esperamos que el crecimiento económico se desacelere aún más en el tercer trimestre, por debajo del 1%», avisa Michael Pearce, economista de Capital Economics.