El acuerdo firmado por los expresidentes de Argentina y de Paraguay sobre Yacyretá, conocido como el acuerdo Cartes-Macri, es beneficioso para nuestro país, y una alternativa podría ser reflotarla. Sobre el tratado de Libre Navegación, Paraguay podría ampararse en el derecho internacional y de no llegar a un acuerdo, también se puede apelar a un arbitraje.

Se deben ver cuál sería la salida para el Paraguay en estos casos, tras la asunción del nuevo Gobierno del vecino país luego de las elecciones presidenciales previstas para el 22 de este mes.

De esto se conversó durante el programa Plaza Pública DENDE, de la que participaron el ex canciller Eladio Loizaga, el ex presidente de la ANDE y actual consejero de Yacyretá, Angel Maria Recalde, con la moderación de Yan Speranza.

El ex canciller Eladio Loizaga señaló que, como país pequeño, en materia numérica y de extensión, Paraguay puede ampararse en el derecho y exigir el cumplimiento del Tratado de Libre Navegación, a través de un arbitraje internacional en el caso de la hidrovía Paraguay-Paraná, ya que las instancias de discusión se agotaron.

“Los países pequeños, en el contexto internacional, tenemos que apegarnos al derecho internacional y buscar el cumplimiento de los mismos. Tenés el caso Argentina-Uruguay que fueron al arbitraje por la cuestión de las papeleras, fueron a La Haya, salió el laudo arbitral y se cumplió. Si sale bien o sale mal, tenés que aceptar”, apuntó, sobre el caso de la hidrovía Paraguay-Paraná.

Comentó que, de optarse por esta vía, una vez constituidos los árbitros, tienen un plazo de 60 días para dar su laudo. Agregó que el problema no deviene solamente de una voluntad política, porque hoy puede haber voluntad política para solucionar el tema, pero mañana puede venir un cambio de gobierno con otra visión sobre el conflicto.

Acuerdo Cartes – Macri

Sobre la hidroeléctrica Yacyretá, el excanciller recordó que tuvo altibajos durante todo el proceso de construcción y las obras fueron suspendidas durante un tiempo por falta de dinero. Posteriormente, Argentina aportó para continuar la construcción e intentó que ese aporte del Tesoro sea reconocido como préstamo.

El Anexo C establece que a los 40 años de la vigencia del Tratado se debía hacer una revisión. En el año 2014, Paraguay dirigió una nota al canciller argentino Héctor Timerman en la cual se le señaló que se cumplió el plazo y que nuestro país solicitaba iniciar la revisión del anexo en el que se establecen las bases financieras de la hidroeléctrica. Esta revisión se inició bajo el gobierno de la expresidenta Cristina Fernández, pero fue con el expresidente Mauricio Macri con el que se firmó el acuerdo.

Loizaga explicó que la Nota Reversal del 2017, resultante del acuerdo entre el expresidente paraguayo Horacio Cartes y Macri, no solo contiene lo relacionado con el tema tarifario, sino también incorpora otras conquistas para nuestro país como, por ejemplo, la definición sobre el porcentaje de territorio inundado, donde se consagra que el 80% del territorio afectado es paraguayo y 20% es del territorio argentino.

El acuerdo fue aprobado por el Congreso paraguayo y promulgado por Cartes en agosto de 2018, pero nunca fue analizado en el Congreso argentino. El diplomático lamentó que durante el gobierno de Mario Abdo Benítez no se hayan realizado las gestiones ante el legislativo del vecino país para que el acuerdo sea aprobado.

El origen del problema

El actual consejero de la EBY, Ángel María Recalde, refirió que inicialmente en el Anexo C del Tratado de Yacyretá, al igual que en Itaipú, se había establecido que la tarifa debía ser el monto equivalente a cubrir el costo operativo de la central hidroeléctrica, más la amortización de la deuda y el pago de resarcimientos a la ANDE y a los estados por territorio inundado.

Sin embargo, dos años y medio antes de la puesta en operación de la primera máquina, Argentina planteó que se debía modificar el Anexo C y que la tarifa debía estar acorde con el precio de la energía eléctrica en el mercado argentino, que se vaya ajustando de acuerdo a la inflación mundial y que tenga una duración de 52 años, modificando así lo establecido en el Tratado. Este planteo que oficializó en la Nota Reversal de 1992, que fue rechazado por el Congreso paraguayo en 1995.

Pese a ello, el instrumento se sigue aplicando en la EBY hasta ahora, sin que en estos años se haya atendido el servicio de la deuda ni la compensación por territorio inundado, excepto un pago de USD 100 millones que recibió Paraguay, indicó Recalde.

“Voy a dar un dato que realmente es lapidario: hubo años, y creo que en los últimos se volvió a repetir eso, que solamente los intereses de los préstamos recibidos eran mayores que todo lo que generaba la central en materia de ingresos por producción de energía”, lamentó.

Refirió que diciembre del 2015, la deuda de Yacyretá ascendía a USD 4.084 millones, mientras que a agosto de este año ya está cercana a los USD 34.000 millones. Reveló que en las dos veces anteriores que se negoció el arreglo la deuda, de alguna forma hubo un reconocimiento por parte de la Argentina de que la situación es por culpa de la Reversal del 92.

Comentó que con el dinero proveniente de la tarifa se realizaron prácticamente todas las obras, fundamentalmente las relacionadas con el llenado del embalse, las expropiaciones en Encarnación, Carmen del Paraná y la ciudad argentina de Posadas. Solamente en el lado paraguayo, se invirtieron más de USD 1.500 millones, todo ello producto de la tarifa, indicó.

Si bien hoy la tarifa del mercado eléctrico argentino es de 50 dólares el megavatio hora, en el año 2022 Argentina solo pagó en torno a 26 dólares el megavatio hora. Recalde señaló que el resto directamente no se paga, por lo cual se va acumulando como una deuda del Estado argentino con Yacyretá. “Pagan lo justo como para que siga funcionando la entidad, más o menos así”, sintetizó.

Añadió que Paraguay tampoco paga los 50 dólares el megavatio hora, tomando como base lo establecido en la Nota Reversal del 92, por lo cual la ANDE abona 22,63 dólares el megavatio hora todos los años.

A pesar de ello, reconoció que siempre se tuvo el dinero suficiente para que funcione la central, incluso modernizar las máquinas y encarar la construcción de Aña Cuá, todo con recursos de la EBY. No obstante, advirtió que el país vecino está remesando cada vez menos dinero, al punto de que no alcanza para pagar los salarios, razón por la cual la margen paraguaya, en el gobierno anterior, tuvo que recurrir a una línea de crédito con un banco local para cubrir los sueldos.

El consejero insistió en que Paraguay fue el país socio condómino de Yacyretá que siempre insistió en que se arregle la situación de la deuda.

Esquema insostenible

Entretanto el titular de DENDE, Alberto Acosta Garbarino, lamentó que Yacyretá esté prácticamente en quiebra e imposibilitado de operar financieramente. «Una empresa en que cada cliente paga lo que quiere, lo que puede. La diferencia lo pone a cuenta y una deuda en que algún momento se pagará. Ese esquema ya es insostenible», advirtió.

Para Acosta Garbarino, el desafío es reflotar el acuerdo Cartes-Macri o hacer un nuevo acuerdo, para lo cual se debe esperar a que asuma el nuevo gobierno en Argentina a fin de iniciar las negociaciones.

Finalmente, Yan Speranza indicó que, en definitiva, si no logramos volver a una lógica de acuerdo a partir de la Nota Reversal del 2017, que a Paraguay le conviene, probablemente estos problemas continúen y alguna vez tendremos que tratar de solucionarlo. “Países como los nuestros pequeños deben apegarse muy fuerte a los tratados internacionales, a lo que se firmó, a lo que realmente se estableció entre los países y continuar en esa línea con mucha determinación”, aseveró.

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