Anticipar y comprender la evolución de la seguridad alimentaria y sus reacciones ante las tendencias futuras es esencial para la formulación eficaz de políticas y la preparación de planes con capacidad de respuesta. El informe World Food Security Outlook (WFSO) (Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo) del Banco Mundial, actualizado tres veces al año y por última vez en octubre de 2023, es uno de los recursos integrales que se elaboraba para respaldar este esfuerzo. Este blog tiene como objetivo sintetizar las ideas principales del informe y sus implicaciones en la seguridad alimentaria en 2024 y posteriormente.
Las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo: Una herramienta integral de análisis
En octubre de 2023, el Banco Mundial dio a conocer una actualización de las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo (i). Este informe, publicado tres veces al año, es una serie de datos innovadora que se basa en modelos. Se diseñó para monitorear y analizar la seguridad alimentaria mundial, y proporcionar información esencial para complementar las estadísticas oficiales y ayudar a comprender la evolución del panorama en este ámbito. La publicación contiene datos históricos, preliminares y de previsión, al igual que información sobre la inseguridad alimentaria grave en todo el mundo, por lo que colma lagunas críticas de conocimientos. Los temas clave del informe son la prevalencia de la inseguridad alimentaria grave, las estimaciones para los países que carecen de datos oficiales, el tamaño de la población de personas que sufren inseguridad alimentaria grave y el financiamiento necesario para las redes de protección social.
Se utiliza principalmente para complementar los datos oficiales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicados en el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, subsanando la falta de datos no informados por los países. Además, proporciona una visión prospectiva basada en un modelo de aprendizaje automático (i) que aprovecha la base de datos de los Indicadores del Desarrollo Mundial del Banco Mundial y el informe Perspectivas de la economía mundial del FMI. Las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo del Banco Mundial incluyen estimaciones de las necesidades de financiamiento para las redes de protección social sobre la base de enfoques anteriores de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) que se utilizaron originalmente en 2020 (PDF, en inglés).
Disparidades entre los grupos de ingresos: Ampliación de las brechas
En la edición de octubre de 2023 de las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo del Banco Mundial se señala que existen marcadas disparidades entre los grupos de ingresos, y esto revela que la estabilización general de la seguridad alimentaria mundial oculta problemas subyacentes. Mientras que los países de ingreso mediano alto muestran mejoras prometedoras, las naciones de ingreso mediano bajo solamente experimentan avances a corto plazo, y los países de ingreso bajo se enfrentan a un nuevo aumento de las poblaciones que padecen inseguridad alimentaria. Los datos muestran el aumento de las diferencias en comparación con las perspectivas anteriores, y se prevé que los países de ingreso bajo solo experimentarán una ligera mejora en las tasas de inseguridad alimentaria grave para 2027-29. Además, los países pobres muy endeudados son particularmente vulnerables, ya que enfrentan desafíos económicos y elevados niveles de inseguridad alimentaria.
Las necesidades mundiales de financiamiento se desplazan continuamente hacia los países de ingreso bajo
A medida que evolucionan las condiciones de seguridad alimentaria en el mundo, aumentan los requisitos financieros para establecer redes de protección social. Según proyecciones de las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo, se necesitarán USD 41 000 millones anuales en los países clientes de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y USD 47 000 millones en los países que reciben recursos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), casi el doble de las estimaciones antes de la pandemia. El desplazamiento hacia los países de ingreso más bajo se intensifica, lo que pone de relieve la urgencia de reforzar las medidas de protección de las poblaciones vulnerables. Las proyecciones indican un aumento continuo de los costos de las redes de protección social para los países de ingreso bajo y los países de ingreso mediano bajo, lo que subraya la necesidad de contar con políticas monetarias y fiscales eficaces para restablecer la estabilidad.
¿Qué se necesita para abordar la seguridad alimentaria a nivel mundial?
Para proporcionar una red básica de protección social que cubra el 25 % de las necesidades calóricas diarias de las personas que padecen inseguridad alimentaria aguda, de acuerdo con las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo, las necesidades de financiamiento mundiales serán de aproximadamente USD 90 000 millones anuales desde ahora hasta 2030, sobre la base de proyecciones hasta 2027-2029. Se asume que no habrá cambios significativos más allá de estas proyecciones. Sin embargo, en escenarios de mayor inflación, menor crecimiento económico y altos precios de los productos básicos, estas necesidades podrían aumentar considerablemente y llegar a 1,3 veces las estimaciones actuales. Esto elevaría las necesidades financieras anuales a alrededor de USD 120 000 millones. Además, se calcula (i) que abordar la malnutrición entre las mujeres y los niños tendría un costo de más de USD 11 000 millones anuales, en tanto que transformar el sistema alimentario mundial podría requerir entre USD 300 000 millones y USD 400 000 millones al año. En conjunto, estos gastos podrían ascender a USD 500 000 millones anuales, el monto necesario para abordar la seguridad alimentaria y nutricional en todo el mundo. Esta cifra, si bien es considerable, representa aproximadamente el 0,5 % del PIB mundial. Es importante señalar que esta estimación es quizás conservadora, ya que no refleja plenamente las necesidades calóricas completas ni la nutrición adecuada, ni tampoco revierte los impactos a largo plazo de la malnutrición actual. Además, la carga de estos costos es desproporcionadamente pesada para los países de ingreso bajo, donde, en cambio, el financiamiento necesario equivale a alrededor del 95 % de su PIB total. Esto pone de relieve la necesidad de una responsabilidad mundial compartida para hacer frente a estos desafíos.