La decisión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) de aceptar que los bancos presenten ángeles caídos -aquellos que han perdido el grado de inversión- como garantía en sus operaciones de liquidez supone un alivio a pesar de que cuenta con una serie de limitaciones. Esta medida implica que aquellas emisiones que tuviesen una calificación BBB- o superior antes del 7 de abril seguirán siendo aceptadas como colateral hasta septiembre de 2021 aunque hayan caído al grado de bono basura. Eso sí, establece como límite aquellas emisiones que caigan a BB, dos notas por debajo del grado de inversión, ya que por debajo de este nivel ya no entraría dentro de la piscina elegible, informó este jueves El Economista.

Para poner en contexto la importancia de la decisión del BCE, hay que tener en cuenta que desde 2011 la cantidad de deuda con calificación dentro del grupo de triple B en euros ha pasado de 330.000 millones de euros a 1,14 billones de euros, cerca de multiplicarse por 3,5, según datos de UBS. Por el contrario, la cantidad de bonos que forman parte del grupo BB -ya considerada deuda basura- ha pasado desde 2011 de 74.000 millones a solo 185.000 millones, lo que indica que el grueso de rebajas a deuda basura podría estar por llegar.

«Añadir los ángeles caídos es de vital importancia, ya que el conundrum financiero para las compañías con grado de inversión ofrece muchas más oportunidades en comparación con el high yield. Muchas veces, los programas de papel comercial, los de compra de bonos, los propios mercados primarios y el apoyo de los gobiernos suponen un apoyo de todo tipo para aquellas firmas menos endeudadas y con grado de inversión, dejando a la deuda high yield como un problema», explican en ING.

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