Los ingresos totales acumularon una caída del 5,1%, explicada principalmente por la disminución tanto de los ingresos tributarios como de los no tributarios. La recaudación tributaria acumulada se contrajo en 1,2%, influida principalmente por la menor recaudación de impuestos externos (-11,8%), asociada a la apreciación cambiaria y a la consecuente reducción de la base imponible de las importaciones.
Por su parte, los ingresos no tributarios cayeron en 16,1% acumulado. Este resultado respondió, en primer lugar, a menores recursos provenientes de las entidades binacionales, asociado al mayor consumo de energía; y, en segundo lugar, por el efecto de apreciación cambiaria.
En cuanto al gasto, se registró un incremento acumulado del 11,1%, impulsado por mayores erogaciones en sectores estratégicos, programas sociales, transferencias a entidades descentralizadas y cumplimiento de obligaciones financieras. Este crecimiento se concentró en mayores remuneraciones a los sectores de educación, salud y seguridad, junto con el incremento de los pagos por jubilaciones, programas sociales y transferencias destinadas al programa Hambre Cero.
La inversión pública acumulada ascendió a G. 694 mil millones (USD 105,0 millones), equivalente al 0,2% del PIB, registrando una ejecución presupuestaria superior al promedio histórico observado en el mismo periodo.
En términos anualizados, el déficit fiscal alcanzó G. 8,1 billones, equivalente al 2,0% del PIB, mientras que el resultado primario fue deficitario en 0,2% del PIB. Ambos indicadores están en línea con los objetivos fiscales establecidos para el año 2026. Asimismo, el resultado global anualizado mejoró en 0,7 puntos porcentuales respecto a lo observado en febrero de 2025.
Estos resultados fueron dados a conocer hoy por la gerente de Economía, Nathalia Rodríguez Romero; y el director general de Política Macro Fiscal, Rolando Sapriza, durante la presentación SITUFIN al mes de febrero de 2026.