Escenario externo se ha vuelto menos favorable para Paraguay, dicen BCP
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Desde el último Informe de Estabilidad Financiera (IEF) publicado en noviembre 2021 por el Banco Central del Paraguay (BCP), el escenario externo relevante para Paraguay se ha vuelto menos favorable. Por un lado, las perspectivas económicas globales y de los socios comerciales de Paraguay, si bien siguen siendo positivas, se han moderado luego del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
Asimismo, la guerra ha intensificado las presiones inflacionarias globales por su impacto en los precios de los commodities alimenticios y energéticos. Por otro lado, el ambiente inflacionario ha propiciado una mayor velocidad en el retiro de los estímulos monetarios, lo cual supone unas condiciones financieras internacionales menos laxas y, potencialmente,
mayores presiones sobre las monedas de las economías emergentes, con relación a lo esperado en el informe anterior.
En el ámbito doméstico, se había señalado en el informe anterior la rápida recuperación de la economía como consecuencia de una mejora de la situación sanitaria local que permitió un incremento de la movilidad de las personas y, en consecuencia, una mayor reapertura de la economía. En este contexto, se esperaba que los riesgos financieros asociados a la capacidad de repago de la deuda de empresas y hogares se mantuviesen acotados. Sin embargo, en los últimos meses, los indicadores económicos de corto plazo han revelado un menor dinamismo en la actividad, explicada por la contracción de los sectores de agricultura, electricidad y agua, y ganadería como consecuencia de los efectos de la sequía.
En contraste, los sectores de servicios, manufacturas y construcciones mostraron un desempeño favorable debido a la evolución satisfactoria de la situación sanitaria, reflejada en el descenso importante en los niveles de contagios y muertes por COVID-191.
En el sistema financiero local, el activo total ha mantenido una buena dinámica, impulsado especialmente por su principal componente, la cartera de créditos del sistema, que siguió expandiéndose desde el informe previo. Si bien el crédito había mostrado cierta desaceleración entre los meses de mayo y julio del 2021, la cartera de créditos ha retomado su dinamismo, debido, principalmente, al impulso otorgado por los créditos en moneda extranjera. Si bien el crédito en guaraníes había mostrado una ralentización entre mayo y diciembre del 2021, sigue creciendo a tasas significativas, mientras que el crédito en moneda extranjera ha seguido incrementándose, manteniendo la trayectoria ascendente ya reportada en el informe anterior.
Desde el último IEF, el pasivo total siguió mostrando un desempeño favorable, aunque creciendo a un ritmo más moderado, luego del significativo aumento observado durante la pandemia, debido al impulso otorgado por los depósitos a la vista explicado por motivos de precaución. Los depósitos totales del sistema, si bien han seguido aumentando a tasas positivas desde el último IEF, han continuado con la tendencia decreciente registrada desde abril del 2021. Por un lado, los depósitos en guaraníes han mostrado una desaceleración interanual desde febrero 2021, posterior al significativo aumento registrado durante la etapa más crítica de la pandemia y, de manera similar, los depósitos en moneda extranjera han venido verificando un menor dinamismo desde julio 2021. No obstante, la tasa interanual se ubicó, al primer trimestre de este año, en cifras similares a las observadas antes de la crisis sanitaria.
En un contexto de moderación de la actividad económica, como consecuencia del impacto ocasionado por la sequía, y con riesgos derivados del sector externo, aunque compensado por la evolución positiva de la situación sanitaria, el indicador de riesgo de crédito ha mostrado una mejora, reflejada en la reducción de la tasa de morosidad total.
Esta situación se explica, en parte, por la aplicación de las medidas excepcionales COVID-19 de apoyo al crédito, que contuvieron el vencimiento de las cuotas, y por la aplicación reciente de las medidas transitorias orientadas a los sectores agrícola y ganadero afectados por la sequía. Por otro lado, las previsiones han permitido la cobertura de riesgo de crédito, que representan más del 100% de los créditos vencidos totales.