“Hasta el 2002, el Estado paraguayo, por medio del estatuto agrario, obligaba prácticamente a talar bosques. En el 2004, impulsamos, junto con autoridades y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Ley de Deforestación Cero; los datos de INFONA muestran que, desde aquel entonces, aumetó la tala de bosques para venta de madera y plantación de marihuana en reservas naturales invadidas”, fueron declaraciones del ingeniero Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) durante un programa televisivo.

Ante las acusaciones del dirigente Marcial Gómez sobre deforestación, intoxicación con agrotóxicos y poca carga impositiva al sector de la producción, el ingeniero Cristaldo comentó acerca de las leyes de protección ambiental impulsadas por el sector, incluso la de Deforestación Cero, la preservación en el Chaco de casi el 45 % de los bosques, el uso de tecnología inocua para mejorar la producción y la nula evidencia de la intoxicación por defensivos agrícolas. Asimismo, indicó que la modificación del estatuto agrario, también impulsado por el sector, dejó atrás el criterio de que los bosques son improductivos y sujetos a expropiación.

Al ser consultado si existen tierras mal habidas, Cristaldo dijo: “Puede que existan, pero tenemos que definir qué significa eso, porque el Estatuto Agrario en aquella época decía que cualquiera que quiera trabajar la tierra y tenía más de 18 años de edad (sin diferenciar profesión ni nacionalidad) era beneficiario de tierra, y eso estuvo vigente desde 1963 hasta el 2002. Nosotros trabajamos en la elaboración del Estatuto Agrario, la Federación Campesina se retiró de la mesa y nosotros definimos que las tierras del Estado tenían que ser exclusivamente para paraguayos, y la actividad principal tenía que ser agrícola o ganadera”, dijo.

Agregó que el Estatuto Agrario fomentó la tala masiva en aquella época, pero se modernizó y se puso el enfoque en la protección ambiental.

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