En un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI) titulado ‘Aumento del número de casos, recuperación interrumpida y mayor inflación’, el organismo multilateral financiero apunta que la economía mundial comienza 2022 «en una posición más débil de lo esperado anteriormente», debido a las restricciones establecidas por los países para hacer frente a la propagación de la variante ómicron.

Asimismo, también resalta que el aumento de los precios de la energía y las disrupciones en las cadenas de suministro han dado lugar a una inflación más alta y generaliza de lo previsto, lo que, unido a una recuperación más lenta del consumo privado, hacen que las previsiones de crecimiento económico sean menores que en sus anteriores perspectivas mundiales, publicadas en octubre.

En cualquier caso, el FMI mejora en dos décimas su previsión de crecimiento para 2023, siempre y cuando los frenos actuales se disipen en la segunda mitad de 2022, de manera que dicha previsión está supeditado a que los contagios y muertes disminuyan en la mayoría de países para 2022 gracias a unas mayores tasas de vacunación en todo el mundo y a terapias más efectivas.

En lo que se refiere a la alta inflación, el FMI estima que persistirá más tiempo de lo previsto en su informe de octubre, ya que los altos precios de la energía y las interrupciones en las cadenas de suministro continúan en este inicio de 2022. Así, el organismo internacional espera que la inflación disminuirá gradualmente a medida que disminuyan los desequilibrios entre la oferta y la demanda en 2022 y también se dé una respuesta en materia de política monetaria en las principales economías.

Esa respuesta de la política monetaria, con un incremento de los tipos de interés, supone según el FMI un riesgo para la estabilidad financiera y las economías de mercados emergentes y en desarrollo, así como para las posiciones fiscales de los países, debido al aumento significativo de los niveles de deuda provocados por la crisis de la covid-19.

Además, el FMI también hace mención a la posible materialización de otros riesgos de carácter global relativos a las «altas» tensiones geopolíticas, así como a la probabilidad «elevada» de grandes desastres naturales.

En cuanto a la pandemia de covid-19, el FMI subraya la necesidad de una estrategia mundial y el acceso universal a las vacunas, pruebas y tratamientos para así reducir el riesgo de más variantes, para lo que, indicó, es necesaria una mayor producción de suministros y una distribución internacional «más justa».

En el ámbito económico, el FMI aboga por ajustes en la política monetaria «para frenar las presiones inflacionarias», y que, en un contexto con mayor limitación a nivel de política fiscal, se priorice el gasto social y sanitario, además de considerar «fundamental» la cooperación internacional con el objetivo de «preservar el acceso a la liquidez y agilizar reestructuraciones ordenadas de la deuda cuando sea necesario», además de considerar «imperativo» invertir en políticas climáticas.

Fuente: eleconomista.es

Compartir