El ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Euclides Acevedo, compartió sus puntos de vista sobre las vacunas Covid, la reactivación de la economía, 30 años del MERCOSUR y el papel de los embajadores de Paraguay a nivel mundial en la promoción del comercio; también envió un mensaje a los inversores europeos. Dichos temas fueron abordados en una entrevista publicada recientemente en Diplomat Magazine, una revista sobre geopolítica y diplomacia internacional creada en el 2013 en La Haya, ciudad Europea sede de organismos internacionales como la Corte Internacional de Justicia, la Corte Internacional de Arbitraje, la Corte Penal Internacional,
organismos Europeos como Eurojust y Europol entre muchos otros.
«Estoy de acuerdo en que las vacunas, que deberían haber estado disponibles universalmente, no se distribuyeron bien y no llegan a todos. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay ha tratado de remediar esta situación. Para ello hemos recurrido a todos nuestros contactos internacionales para obtener más vacunas», expresó el canciller paraguayo.
«Cabe destacar la respuesta y cooperación de Chile, India y Qatar, y la firma de un contrato, del que hoy podemos hablar. India está enviando dos millones de dosis y, por supuesto, firmamos un contrato con la Federación de Rusia por un millón de dosis hace casi un año. Estas vacunas han llegado a plazos. El Ministerio de Relaciones Exteriores se ha puesto a disposición del Ministerio de Salud para la coordinación no solo de la adquisición de las vacunas sino también para la logística y el despliegue de la vacunación», destacó el diplomático.
«El segundo punto de la propuesta presidencial sobre el papel del Ministerio de Relaciones Exteriores, además de la salud y el Anexo C de Itaipu, es precisamente la reactivación de la Economía de nuestro país. Como saben, no puede haber reactivación económica sin inversión, y sin inversión no puede haber desarrollo. Esto significa planificar y trabajar hacia una distribución justa de lo que se genera», siguió diciendo.
«En ese sentido, el Ministerio de Relaciones Exteriores no ha perdido tiempo y se ha coordinado con organismos bilaterales y multilaterales para identificar nuevos mercados y poner en marcha proyectos a largo plazo. Nos dirigimos a nuestros vecinos y al Mercosur, siguiendo el espíritu de nuestro mercado común. Si no unimos fuerzas en proyectos que conduzcan a la prosperidad económica del bloque, significa que no estamos realmente unidos. Por ello, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha mancomunado sus recursos, sus profesionales muy competentes, articulado con el gremio industrial, con la FEPRIN, con los gremios, asociaciones, sindicatos y organizaciones sociales, buscando trabajar en un proyecto de economía recuperación».
«Combatir el virus, prevenir su propagación o establecer un sistema de salud que pueda manejar esta emergencia sanitaria, es una cosa, pero también debemos pensar qué hacer con aquellos que se han recuperado y están sanos. De nada sirve tener un país sano si no tenemos un proyecto económico que nos dé lo necesario. Por eso, la Cancillería no ha descuidado ese aspecto: combatir la pandemia y prevenir en lo posible la propagación del virus, pero al mismo tiempo estimular la reactivación de nuestra economía, utilizando la imaginación, la inteligencia y nuestro talento humano», destacó.
Treinta años de un Mercosur que arranca con mucho entusiasmo en un momento en que los países de la Región recuperaban nuestras libertades.
Esta pandemia nos ayudó a darnos cuenta de que es importante estimular la unidad regional. La unidad regional no significa simplemente tener un sistema aduanero más simple, o unificar nuestros aranceles exteriores comunes, no es solo eso, sino, poner en marcha un proyecto de desarrollo para nuestro continente, para enfrentar los desafíos de la pospandémica, una pandemia que nos sorprendió a todos desprevenidos.
Creo que treinta años después, en un momento en que no podemos encontrarnos más que por este canal, le hicimos una transfusión de sangre y recuperamos el ritmo perdido. Al final, el Mercosur puede ser nuestro problema, pero el Mercosur también es nuestra solución y nuestra salida a esta crisis.
Un espía porque debe buscar información, compartir esta información con su metrópoli, su sede; y son comerciales porque necesitan vender, y para ello es fundamental que conozcan bien los mercados en los que operan, para que podamos empezar a producir en respuesta a sus demandas específicas. ¿Por qué producir lo que otros países no van a comprar?