Profesor Mag. Juan Ramón Meza Gómez (*)

 

Me gustaría compartir contigo, el contexto cultural, psico-social, político y económico en el cual se fundó mi amada Universidad Nacional de Asunción, que inicialmente se instaló en Asunción, luego en el Campus de San Lorenzo.

Ella se dio, un día como hoy, 24 de setiembre de 1889, en medio de una gran turbulencia política. Terminada la injusta guerra contra la triple alianza (Brasil – Argentina – Uruguay), llamada de aniquilamiento. El Paraguay, literalmente, había quedado en la ruina; se estima que aproximadamente 800.000 paraguayos sucumbieron en aquella guerra desigual. Los que quedaron con vida, entre excombatientes, mujeres y niños, intentaron reconstruir el Paraguay que había perdido todo: su cultura, sus mejores hombres, su economía, su educación, sus legados literarios, sus archivos, todo. Y peor aún, terminada la guerra, tropas brasileras siguieron con la ocupación de Asunción por seis años más, bajo la influencia de la diplomacia del imperio brasileño.

Todo el Paraguay se cubrió de sangre, incluyendo la de los niños inocentes de Acosta Ñu; cualquiera pensaría que, guerra, revueltas, revoluciones, nunca más; sin embargo, solo terminada la contienda, se sucedieron sangrientas revoluciones, algunas de ellas apoyados por la diplomacia brasileña, para tomar el poder, de su conveniencia, por la fuerza.

Desde 1870 se sucedieron, varios gobiernos: Facundo Machaín, Cirilo Antonio Rivarola, Salvador Jovellanos, Juan Bautista Gill, Higinio Uriarte, Cándido Bareiro; por fin, a partir del año 1880 con el gobierno de Bernardino Caballero, seguido el de Patricio Escobar; ambos caudillos, Generales excombatientes de la Guerra, llega un tiempo de estabilidad política, que permitió el crecimiento económico de nuestro país.

Justamente en este periodo de estabilidad política, fue donde el Paraguay experimentó un leve crecimiento económico, con esta situación ocasional, denominada primavera, llega la fundación de mi amada UNA. Un hecho muy curioso que llama la atención de este investigador, es que esta fundación proviene de un presidente de la República, que se alistara como combatiente del Mcal. López, siendo un soldado raso y analfabeto.

Como ya se mencionó anteriormente, la década del 80 de posguerra fue de gran inestabilidad en el Paraguay, situación que prácticamente impidió que el Paraguay tuviera un crecimiento, dejando al país sumido en la pobreza, en un profundo default, como se diría actualmente, un país inviable.

Según el historiador, el Dr. Erasmo González, lo único bueno que dejó esta primera década de intento de reconstrucción del Paraguay es la retirada del Ejército de ocupación, la de las tropas brasileñas.

A partir de la incursión de Bernardino Caballero en la política, el país sintió un alivio, ciertamente apoyado por la diplomacia brasileña; este hombre gozaba de mucho prestigio, debido a su actuación en la guerra.

En medio de este escenario, emergía la figura del Bernardino Caballero. Los reclamos de los ciudadanos eran, parecido a los de ahora: falta de asignación de presupuesto para la educación; profundos problemas económicos, sociales, inestabilidad política (este hecho no permitía que venga inversionistas extranjeros); corrupción imperante en el gobierno de turno y otros hechos; la característica de esta posguerra se circunscribía en asesinatos, traición, fraudes y disputas de caudillos políticos.

Como verán, pasaron 8 años del cese de la guerra, el Paraguay aun enmarañado en medio de su ignorancia, analfabetismo, falta de educación; ni siquiera se hablaba de una educación primaria, mucho menos la secundaria y menos aún la universitaria.

Para agravar aún más la situación, en febrero de 1887, se produjo el asesinato del mismísimo presidente de la Republica, Juan Bautista Gill, por tropas revolucionarias. Así, en la época era impracticable los postulados democráticos. Todo lo contrario, violencia, represión y abusos. Los cuales debilitaba cualquier gobierno de turno.

Pero como si fuera poco, el asesinato de presidente, acompañado de rebeliones, aparecía las matanzas en las cárceles públicas. Entre los asesinados apareció, el que fuera el Primer Presidente de la posguerra, Facundo Machaín; posteriormente, sobre la calle Palma asesinaron al siguiente presidente de la posguerra, Cirilo Rivarola; en tanto, el comandante de la Policía de entonces, el General Ignacio Genes, fue arrestado, luego muerto por envenenamiento.

Luego de una repentina muerte del presidente Cándido Bareiro, el 5 de setiembre de 1880, le sucede el Gral. Bernardino Caballero, en cuyo gobierno: primero provisorio, posteriormente constitucional, el país logra una ansiada estabilidad política; este hecho, permitió al Paraguay tener un considerable crecimiento económico, que repercutió positivamente en la educación de los habitantes del país.

Una estabilidad que, duró aproximadamente 10 años, en el país a partir de 1880, comienza a ser reconstruido el Paraguay, especialmente, tuvo importante repunte la educación primaria, luego la secundaria y también la terciaria con la fundación de la amada UNA.

A fin de cambiar la situación económica, el presidente Bernardino Caballero decretó la venta masiva de tierra del Estado; como así mismo de yerbales. El mismo, en su proclama prometió garantizar las vidas y los bienes de los habitantes del Paraguay.

En el comienzo de la reconstrucción, se resalta a “la educación como la más importante inversión”

 Se crea el Registro Civil; se decretó una amnistía política, este hecho permitió que los exiliados políticos vuelvan al país, ofreciendo pasajes gratis, por vía fluvial. Para ello, se fundó el Departamento General de Inmigración; la llegada de la colonia alemana a San Bernardino, ciudad que lleva el nombre de este presidente.

En su primer mensaje, este gobernante refiere que la estabilidad política es el fruto más importante de su gobierno, el cual promueve la prosperidad y la educación; además, este hecho otorga confianza para que inmigrantes se establezcan en el país.

Se instaló por primera vez redes telegráficas entre Asunción y Paso de Patria, el cual proveyó medios para comunicarse con el mundo exterior. Se dispuso la creación de la Escribanía Civil para los pobres.

Estimuló la creación de Sociedad Anónimas; se creó el Banco Nacional del Paraguay; para la seguridad de la nación adquirió armamentos modernos para la Armada Nacional. Se creó el Registro Electoral de la capital. En Julio de 1882 se establecieron municipalidades en todo el territorio nacional: Concepción, S Pedro, Pilar, Encarnación, Luque, San Lorenzo, Ita, Itaugua, Pirayu, Caacupe, Curuguaty, Paraguari, Barrero Grande, Carapegua, San Estanislao, Aregua, Villeta, Yuty, Caapucu, Caazapa, Villa Rica, Quiindy y Santiago.

En Asunción empezó a circular el tranvía de la estación central hasta la Recoleta.

Permitió que se instale litografía, cervecerías, aserraderos, fábricas de baldosas, explotación de caucho, molinos harineros, jaboneras, aceiteras y otros.

Se fundó el diario La Democracia. Se fundó el Club Libertad. Promovió la agricultura; sin embargo, las ventas de tierra trajeron aparejada por primera vez problemas de repartición de tierras y dificultades de falta de maquinarias agrícolas. Con las ventas de tierra aparecieron especuladores que se aprovecharon con la compra de tierra barata luego llevado al arrendamiento o venta cara y no a la producción.

Se fundó la empresa Carlos Casado; sin embargo, en la práctica, la venta de tierra más favorecía a los caudillos, senadores, diputados, ministros, empleados públicos y especuladores; con el tiempo, la venta de tierra ocasionó latifundio y conflictos.

El impulso económico se logró con la venta de tierras fiscales; sin embargo, no duró mucho tiempo. Pero hay que decir, que en este periodo de sensación económica favorable, el Paraguay creció sustancialmente, especialmente en educación.

A partir de aquí se refieren a las materias educativas.

Se crearon 9 escuelas; luego, 10; posteriormente 4; con presupuesto de 50, 20 y 15 pesos respectivamente para su funcionamiento.

Se creó la Biblioteca Pública con un presupuesto de 600 pesos para adquirir libros y útiles.

Bernardino Cablero en uno de su discurso pronunció “La riqueza y el poder de un Estado no están a razón de su territorio…sino en la de la civilización”.

En 1887 se fundó el Colegio Nacional de la Capital, de nivel secundario, siendo Bernardino Caballero ministro de Justicia, Culto e Instrucción como se llamaba la cartera en ese entonces.

Con poco recurso trató de mejorar la idoneidad de los maestros; también facilitar a los estudiantes textos y útiles. Gran parte de la población escolar de Asunción realizaba sus estudios secundarios en el Colegio Nacional.

En otro de los mensajes pronunciado por Bernardino Caballero reza lo siguiente: “…No olvidemos que, si la ignorancia es el origen de todos los males, la pobreza es madre del atraso y del oscurantismo”.

Recordó que cuando tomó el gobierno, la educación se encontraba en un estado deplorable, que su gobierno tomó como un desafío, especialmente los pueblos del interior, recalcó.

Instó al Congreso Nacional para destinar más presupuesto para la reorganización y medidas reglamentarias para la educación.

Uno de los antecedentes más próximos de la creación de la UNA se relaciona con la apertura de la Escuela de Derecho, dependiente del Colegio Nacional dela Capital, siendo catedráticos de esta institución, personalidades, intelectuales de la época: César Gondra, Benjamín Aceval, Alejandro Audivert. La responsabilidad de la dirección de esta Escuela recayó sobre el Dr. Ramón Zubizarreta; este mismo, quién fuera el primer rector, en la fundación de la UNA, desde el 24 de setiembre de 1889.

A partir de 1883, se abrieron otras puertas de educación, “El colegio la Providencia”, para niñas; el Colegio Monseñor Lasagna; los mismos dirigidos por sacerdotes salesianos.

Posteriormente, se abre el “Ateneo Paraguayo”, actualmente una sociedad civil sin fines de lucro que presta servicios en pro del cultivo, la preservación, la enseñanza y la difusión de las Artes, las Ciencias y las Letras. En esta institución, grandes intelectuales se desempeñaron, como instructores: Benjamín Acebal, Cecilio Báez, Adolfo Decoud, Juan Crisóstomo Centurión, José de la Cruz Ayala, Manuel Domínguez, y profesores extranjeros, como Ramón Zubizarreta, que fuera, luego, Rector de la UNA.

En 1883, Bernardino Caballero informa al Congreso de la Nación que envía becado cinco jóvenes a la RCA de Uruguay y cuatro a la Argentina para que estudien Artes y oficios.

Posteriormente el gobierno dispuso la creación de nueve escuelas de niñas de primera clase en todo el territorio nacional: Villa de Concepción y quince escuelas de segunda clase en Villeta, Humaitá, Caazapá, Caapucú, entre otros puntos. Los fondos fueron aumentados para la instrucción pública.

Nuevamente pronuncia un mensaje, en el cual señala: “Por primera vez, los establecimientos de educación primaria se encuentran provista de un personal de maestros idóneos para la enseñanza”. Además, menciona que a medida que aumentan los recursos, mayor desarrollo se tendrá en la instrucción pública.

El mismo año, 1883, se habilita una escuela de segunda clase en San Bernardino, ciudad que lleva su nombre. Se abre otra escuela de tercera clase en Carayao.

Ese año informa al Congreso que 30.000 pesos fuertes costearon 99 escuelas, de las cuales 24 fueron creadas ese mismo año 1883. Informa que están matriculados hasta ese año un total de 6.376 alumnos. La Capital Asunción con 12 instituciones con un total de 1.424 alumnos; también, 198 alumnos subvencionados.

Acá viene algo muy importante para la época, el presidente Bernardino Cabalero declaró que, en ese año se aplicara a la educación un total de la octava y media parte del total del presupuesto de gasto; en términos matemáticos, si no me equivoco sería algo así como 12% del Producto Interno Bruto (PIB). De donde se deduce, la importancia que este gobierno otorgó a la educación.

Actualmente, se estima que el 2% del PIB se aplica a la educación pública; en ese contexto, si consideramos el presupuesto actual, aproximadamente 40 billones de dólares, que representa el 100% de la producción de bienes y servicios en el Paraguay; si se aplicara el 12 % del PIB, daría un total de 4,8 billones de dólares aproximadamente.

Bernardino Caballero, dijo además esta expresión: “Tanto más sean los fondos que se aplique a la educación mayor serán los beneficios que reporte al país”, esto en el sentido de regeneración moral y política señaló.

Al final de su gobierno, menciona Caballero que en todo el país funcionaba 202 escuelas primarias con 11.227 alumnos de ambos sexos. La capital con 12 escuelas municipales,1558 alumnos y 13 escuelas particulares con 794 alumnos. El Colegio Nacional con 220 alumnos y la carrera de sacerdocio 30 joven en el seminario Conciliar. Así, durante su gobierno, la educación tuvo un importante repunte, con la creación de centros educativos tanto en la capital como en el interior del país.

Otro mensaje pronunciado por Bernardino Caballero en relación a la educación: “La educación es la base de la prosperidad de un pueblo; mientras, ella no se difunde profundamente, mayores dificultades se presentarán en nuestra organización política. La libertad, se ha dicho muy bien, es el fruto de la educación”.

A la cúspide del gobierno de Bernardino Caballero, los paraguayos que sabían leer y escribir en todo el territorio nacional eran el 14 %; la existencia de 213 escuelas, con 293 maestros y alrededor de 11.792 niños; inscriptos; mientras, el colegio secundario albergaba en sus aulas 21 alumnos, orientados por 21 profesores.

Imagínense, corría el año 1886 y apenas contábamos con esta cantidad de estudiantes en todo el país; de los cuales, solo 213 alumnos de la secundaria; cómo uno podría pensar en contar con estudiantes universitarios, si esta era la situación, a pesar del gran avance que se tuvo desde el año 1880 hasta el 1886.

En 1886, asume como presidente el compañero de causa de Bernardino Caballero, el Gral. Patricio Escobar, siendo este el 5° presidente constitucional de la Republica (De acuerdo a la Constitución de 1870).

Corría el año 1889, nuevamente en el Paraguay, la economía se venía en caída libre. El efecto de la aparente mejoría económica que se dio por la venta de tierra; sin embargo, su impacto había terminado. El impulso fuerte que se dio en materia educativa, durante el gobierno de Caballero; dada, la fundación de la Escuela de Derecho, dependiente de Colegio Nacional. Sumado, a la inserción de grandes intelectuales que se incorporaron a esa nueva generación, como: Benjamín Acebal, Cecilio Báez, Adolfo Decoud, Juan Crisóstomo Centurión, José de la Cruz Ayala, Manuel Domínguez, y extranjeros, como Ramon Zubizarreta, que fuera, luego, Rector de la UNA. Se encontró propicia, durante el gobierno de Patricio Escobar, la creación de mi amada Universidad Nacional de Asunción con la apertura de tres carreras: Derecho, Matemática y Medicina; sin embargo, solo empezaron a funcionar las carreras de Derecho y Medicina; en tanto, la de Matemáticas quedó postergada.

Este presidente, Patricio Escobar, que ingresara a filas del Ejército en el año 1965, a fin de alistarse para la guerra, siendo él analfabeto. Sin embargo, tuvo la grandeza de fundar en su gobierno, la institución más grande del país, la UNA; de esta manera introdujo por primera vez al país en la educación terciaria, también denominada universitaria. Entonces, me lleva a pensar en esta moraleja: “Si eres un analfabeto, rodéate de grandes intelectuales; ellos te reflejarán sus sabidurías, por tanto, tendrá el mismo efecto como si la fuerza saliera de ti mismo”.

 Si me permiten, quiero parafrasear a este historiador que escribiera la historia de estos grandes hombres que fueron presidentes de nuestra querida nación paraguaya que dice de esta manera: “Lo mucho que intento decir de mi amada UNA, siempre resultará poco”.

Si nuestra nación se pudo levantar de las cenizas, luego de alcanzar su completa ruina con la injusta guerra del año 1886 – 1870; sería incalculable lo que podríamos alcanzar en este tiempo de libertad que goza nuestro país, con grandes hombres y mujeres intelectuales para enfrentar la sociedad del conocimiento que, comenzó ya en el principio del siglo XXI.

Salud a mi amada UNA, que siga siendo la antorcha, que alumbre este país, para conservar la preciada libertad que tanto cuesta.

Con aprecio, profundo respeto y cariño a mi amada UNA.

(*) Egresado de la Facultad de Politécnica de la UNA como Programador de computadoras y Lic. en Análisis de Sistemas; Profesor de grado y postgrado de la FCE UNA; actualmente, Coordinador de programas virtuales de la Dirección de Postgrado de la FCE UNA.

Egresado del Instituto de Altos Estudios Estratégicos como Magister en «Planificación y Conducción Estratégica Nacional».

Especialista en Técnicas y procedimientos para elaboración de tesis, egresado de la FCE UNA.

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