El COVID-19 ha desencadenado la recesión mundial más profunda que se ha experimentado en décadas. Si bien el resultado final aún es incierto, se prevé una contracción en la gran mayoría de los países. El efecto negativo de la pandemia, y su incertidumbre asociada, también afectarán fuertemente a la economía paraguaya, según un informe divulgado por el Banco Central del Paraguay (BCP) denominado «El COVID-19 y su impacto económico en Paraguay».

Dicho trabajo evalúa el impacto económico en Paraguay del COVID-19. Se utiliza un modelo de equilibrio dinámico de la economía paraguaya lo cual permite realizar simulaciones condicionadas en base a un conjunto de supuestos y shocks que afectan a la economía paraguaya. Los efectos del COVID19 y la cuarentena adoptada por las autoridades sanitarias se modelan como una combinación de shocks tanto por el lado de la demanda como de la oferta. A nivel anual, se registra una caída del producto del 3,2% a consecuencia de una pronunciada contracción del consumo y la inversión, mientras que las exportaciones netas atenuarían ligeramente esta caída. La inflación cierra el año acumulando un incremento del 1,2%.

En particular, se pretende cuantificar la respuesta dinámica de variables acroeconómicas como el producto interno bruto (PIB) y la inflación, a partir del shock que se inicia a fines del primer trimestre de 2020. Con este propósito, se utiliza el Modelo de Equilibrio Dinámico de la Economía Paraguaya (MEDEP), desarrollado en el BCP. Este modelo permite realizar simulaciones condicionadas en base a un conjunto de supuestos y shocks que afectan a la economía paraguaya, donde se considera la respuesta óptima de los agentes económicos.

Existe una creciente literatura que se inicia con el brote del COVID-19 que intenta cuantificar su impacto económico en distintos países (ver Boscá, Doménech y Ferri, 2020; Hevia y Neumeyer, 2020). Este trabajo contribuye a esta literatura al evaluar la respuesta de las principales variables macroeconómicas en Paraguay como consecuencia del COVID-19. Los efectos del COVID-19 y la cuarentena adoptada por las autoridades sanitarias se modelan como una combinación de shocks tanto por el lado de la demanda como de la oferta. Estos shocks se inician en el primer trimestre de 2020, adquieren mayor fuerza durante el segundo, y se espera que disminuyan a partir del tercer trimestre del presente año. Para identificar la magnitud del shock de demanda interna, se han llevado a cabo dos ejercicios que buscan medir el impacto de las medidas de distanciamiento sobre el consumo privado. El primer ejercicio utiliza datos de la evolución de compras con tarjetas de débito, mientras que el segundo, cuantifica la respuesta del consumo en base a cuan restrictivas han sido las medidas impuestas sobre cada uno de los sectores económicos.

De acuerdo al resultado de estos ejercicios se ha estimado una caída del consumo del 17% interanual durante el segundo trimestre de 2020. El shock de oferta ha sido calibrado de modo a capturar presiones sobre los costos de producción.

El Modelo de Equilibrio Dinámico de la Economía Paraguaya (MEDEP)
Las simulaciones se realizaron con el MEDEP, el cual considera aspectos claves de la economía paraguaya, asociados a una economía pequeña y abierta que posee rigideces nominales. Estas características capturan los mecanismos de transmisión y formación de precios que se observan en la economía. Así también, incorpora una regla de política monetaria, que refleja el esquema de metas de inflación utilizado por el BCP para conducir la política monetaria.

El MEDEP ha sido estructurado en el espíritu de los modelos de Equilibrio General Estocásticos Dinámicos (DSGE por sus siglas en inglés) Neo-Keynesianos, utilizados habitualmente en diversos bancos centrales. El modelo incluye hábitos de consumo, costos de ajuste en la inversión y dos sectores sujetos a rigideces de precios (sticky prices).
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Así también, el modelo incluye shocks estructurales que explican la dinámica de la economía. Estos comprenden: shocks a la productividad (transitoria y permanente), a las preferencias (demanda), a la inversión, a la oferta de trabajo, a la política monetaria, a la prima de riesgo, al PIB externo relevante (socios comerciales), a la inflación externa relevante, a la tasa de interés internacional y también se introducen shocks de costos (mark-ups), señala el informe del BCP.

El conjunto de ecuaciones, variables y parámetros que describen cómo se comporta a nivel agregado la economía paraguaya determinan el funcionamiento del MEDEP. Así, por ejemplo, cuando la economía enfrenta shocks, como los originados por el COVID-19, la respuesta de las variables endógenas del MEDEP ofrece una imagen de la dinámica de los principales agregados macroeconómicos que suceden a estos shocks.

Impacto del COVID-19 como shock de oferta y demanda
En el contexto del modelo presentado anteriormente, interpretamos el impacto del COVID-19 como shocks tanto por el lado de la a) demanda, como b), de la oferta. Más precisamente, se han considerado tres tipos de shocks: de demanda interna de consumo (shock de preferencias), y de demanda externa de bienes de exportación (shock al producto de socios comerciales), así como un shock de oferta, el cual refleja posibles presiones sobre los costos de producción.

El shock a la demanda de consumo privado busca capturar dos efectos de la pandemia. Por un lado, el impacto del cierre de ciertos sectores de la economía a consecuencia de la medida de cuarentena impuesta por el gobierno. Esto lleva a una caída en la demanda de productos procedentes de dichos sectores. En segundo lugar, se pretende capturar el efecto negativo de una mayor incertidumbre sobre el gasto de los hogares. El shock al producto de socios comerciales refleja el impacto de la recesión global sobre la demanda de bienes de exportación. Por otro lado, el shock de costos pretende capturar, entre otros, disrupciones en la cadena de suministros y barreras al ajuste a la baja de costos productivos.

Calibración de los shocks de demanda
Para la calibración del shock al consumo privado se han seguido dos estrategias alternativas. La primera metodología utiliza datos de la evolución de compras con tarjetas de débito, a fin de cuantificar el impacto de la cuarentena sobre el consumo de los hogares.6 Durante abril, mes en que las medidas de distanciamiento limitaban la actividad económica a sectores vinculados a la provisión de bienes de primera necesidad, las compras con tarjetas se han reducido en 20% en términos interanuales. El dato de contracción de compras con tarjetas debe traducirse en términos de variación del consumo privado, para lo cual se ha procedido a realizar una regresión que evalúa la relación entre la variación interanual de estas dos variables. Siguiendo esta estrategia se ha estimado una caída del consumo privado de 13% interanual en abril.

La segunda metodología utilizada considera la descomposición del gasto en consumo privado por tipo de producto. Teniendo en cuenta cuan restrictivas han sido las medidas impuestas sobre cada una de estas actividades productivas se ha estimado una contracción del consumo privado del 32%. En base a los resultados obtenidos a través de las dos metodologías se ha obtenido una caída del consumo del 23% interanual para el mes de abril. Para evaluar la evolución del consumo durante los meses siguientes se ha considerado el plan de flexibilización de la cuarentena, el cual establece un cronograma para la reanudación de las actividades afectadas. Teniendo en cuenta la paulatina entrada en operación de sectores previamente restringidos, a partir del mes de mayo, se estima una caída del consumo privado del 17% interanual para el segundo trimestre del año.

El plan de flexibilización prevé el levantamiento casi total de restricciones para la segunda mitad del año, sin embargo, cabría esperar que un ambiente de incertidumbre siga influyendo sobre el gasto. Por tanto, se supone que el retorno del consumo a niveles normales se da de forma gradual a partir del tercer trimestre.

Finalmente, para la calibración del shock de demanda externa se ha tenido en cuenta la proyección del producto de los principales socios comerciales de acuerdo a Bloomberg. Específicamente, el PIB externo se contrae en el segundo trimestre en 10,1% y se mantiene negativo durante el resto del año.

Calibración del shock de oferta
Para calibrar el shock de costos se ha realizado el siguiente ejercicio: utilizando el modelo se ha generado una proyección de la inflación para el segundo trimestre, condicionada únicamente a los shocks de demanda interna y externa previamente descritos. Contrastando la predicción resultante con la inflación observada al mes de mayo, se ha calculado el error de proyección.

Por último, suponiendo que dicho error es atribuible a factores de oferta, se ha cuantificado el shock de costos que impacta sobre la economía durante el segundo trimestre. Considerando la premisa de que las presiones sobre costos se originan a consecuencia del cierre de ciertos sectores de la economía, se supone que el shock de oferta se disipa en su totalidad a partir del segundo trimestre (cuando las medidas de confinamiento sean levantadas).

Resultados
El ejercicio de proyección considera una tasa de política monetaria (TPM) de 1,25% para el segundo trimestre y de 0,75% para el resto del año. Asimismo, se supone que el tipo de cambio nominal (TCN) tendrá una tendencia al alza hasta fin de año. Las simulaciones indican una fuerte contracción del PIB en el segundo trimestre, disminuyendo en 11%. La dinámica negativa se moderaría durante el tercer y cuarto trimestre. En términos anuales se registraría una retracción del producto del 3,2%. La evolución del PIB se explica por una pronunciada contracción del consumo y la inversión, mientras que las exportaciones netas tendrían una contribución positiva al reducirse en mayor medida las importaciones que las exportaciones.

De acuerdo a los supuestos utilizados, el gasto de consumo tendría una contracción del 17% en el segundo trimestre, la cual sería la mayor caída desde que existen registros de cuentas nacionales trimestrales. En el tercer y cuarto trimestre el consumo se mantendría deprimido; consistente con un ambiente de alta incertidumbre. En cuanto a la inversión, se observa una contracción significativa, lo cual responde a las expectativas de una demanda agregada deprimida.

La inflación acumulada a cierre del 2021 alcanzaría 1,2%. Esta dinámica de los precios estaría dominada por la fuerte contracción de la actividad. Finalmente, la trayectoria de la TPM señaliza la respuesta del Banco Central del Paraguay para atenuar el impacto económico y financiero del COVID19. Por último, se destaca la incertidumbre asociada al ejercicio de proyección y las consecuentes limitaciones al trabajo realizado. Al respecto, los supuestos de la simulación son consistentes con un escenario en que la curva de infecciones logra estabilizarse, donde eventuales nuevos confinamientos podrían incidir negativamente en el citado escenario y las proyecciones obtenidas. Esta incertidumbre,
que conllevaría el riesgo de pérdida de empleo ante una posible vuelta a cuarentena, y el riesgo sanitario de contraer la infección, perduraría hasta el descubrimiento de una cura o vacuna contra el virus.

Finalmente, se destaca una posible presión sobre los costos de producción, derivada de la necesidad de implementar protocolos sanitarios por parte de las firmas, que a su vez, podría acelerar en cierto grado la inflación de precios, concluye el informe del Banco Central.

 

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