Por Gustavo A. Ortiz y Sandra Andraschko

 

Según el economista Joseph Schumpeter (1945), “el emprendedor es alguien versátil, que posee las habilidades técnicas para saber producir, reunir recursos financieros, organizar las operaciones internas y capitalizar sus esfuerzos a través de las ventas”. Y a la actividad, la llaman indistintamente emprendedorismo o emprendedurismo.

Según esto, podemos observar en Paraguay personas dedicándose a una gran diversidad de actividades productivas y comerciales, desde las emprendedoras que elaboran y venden la típica chipa, hasta los jóvenes emprendedores actuales, más tecnológicos.

Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?  por otro lado, ¿qué mueve a estos jóvenes emprendedores a incursionar en el competitivo mundo de los negocios?

Antes que nada, históricamente, la actividad emprendedora, en Paraguay, se relaciona con la búsqueda de fuentes de ingreso, medio de vida y subsistencia misma, por medio de habilidades heredadas muchas veces del entorno familiar como como es el caso de la chipa, el ñandutí, la artesanía en cerámica y otras, muy ligadas a nuestra cultura. La venta de diversos productos al costado las rutas del país es algo muy tradicional, por ejemplo, la venta de frutas. La señora Julia, en 1986 montó bajo un árbol de mango (que aún está hoy) en la ciudad de Paraguarí, sobre tres cajas vacías de manzanas como mostrador, un pequeño puesto donde vendía productos que traía de su pequeña granja. Con el correr del tiempo, se convirtió en una floreciente empresa familiar, que es la Frutería de Paraguarí.

Existe algo que mueve a las personas a superarse cada día, crecer y si ese algo se trata de realizar una actividad productiva, generar ingresos y a la vez, dar fuentes de trabajo a muchas personas, trabajando honestamente, es lo que podríamos decir es el espíritu emprendedor, que es como el alma, lo que da vida propia a todo emprendimiento.

Mucho se habla de la bravura de la raza guaraní en contiendas bélicas como la Triple Alianza o la Guerra del Chaco o de “la mujer más gloriosa de América”, como lo dijo el Papa Francisco, con respecto a la mujer paraguaya; mucho de eso se ve reflejado en el Emprendedorismo en Paraguay.

En 1991 llegó la telefonía móvil y en 1996 llega el Internet a Paraguay y el Centro Nacional de Computación de la UNA, comienza a administrar el NIC.PY para los nombres de dominio, habíamos entrado a la era del ciberespacio.

Esto último tuvo en enorme impacto, se multiplicaron los estudiantes y luego, nuevos egresados en las carreras tecnológicas, ingeniería en sistemas, electrónica, informática, luego, fue entrando la tecnología en todos los comercios, bancos, financieras, comercio minorista e incluso la producción en el campo fue incorporando tecnología.

Así fue creciendo una generación de jóvenes, muy preparados en diversas ciencias y con capacidad de visualizar oportunidades de mercado en Paraguay. En 2006 se crea el Parque Tecnológico Itaipu, en la ciudad de Hernandarias, principalmente para brindar soluciones a la Binacional y generar desarrollo local en el entorno de la represa. Promediando el año 2008, se crean en las universidades, cátedras de Emprendedorismo y ya se empezaba a hablar de cultura emprendedora, se crean incubadoras de empresas (INCUNA) en la UNA, otras en UCSA, Universidad Americana y varias otras, para apoyar las iniciativas de los estudiantes, proveyéndoles equipo técnico especializado y espacio físico.

El Emprendedorismo ha crecido tanto que generó la necesidad de más espacios para los negocios, también ha aumentado la inversión extranjera, alimentada por las favorables condiciones macro económicas en Paraguay, a diferencia de países como Venezuela, Argentina o incluso el poderoso Brasil, quienes soportan constantes crisis políticas, económicas, con una altísima inflación y elevado riesgo país. Entonces, se genera una “explosión” de inversiones, un gran auge del sector de bienes raíces en Paraguay, especialmente para el sector corporativo, así comienza oficialmente sus operaciones el World Tarde Center Asunción, el 15 de diciembre de 2015. El mismo, además de ofrecer espacios comerciales, shopping centers y gastronomía, crea más opciones para el emprendedor, en la modalidad de coworking, que son espacios compartidos de trabajo, con Wi-Fi, escritorios individuales, todos los servicios básicos de una oficina operativa, incluyendo sala de reuniones a precios que en 2016 se ofrecían desde US$ 22 por día y 33 a 44 US$ la hora por la sala de reuniones de 8 y 14 personas.

Muchos jóvenes tienen oportunidad de conocer otros países, estudiar en el exterior y además, con la globalización y el extensivo uso del internet, es posible conectarse con otros emprendedores y dar forma a las ideas muy rápidamente. Así, en nuestro país, unos jóvenes realizaron su propia versión del internacional UBER, como iniciativa emprendedora y que se convirtió en la empresa MUV (CLICK S.A.), una plataforma basada en tecnología móvil que ayuda a los usuarios a solicitar transporte, inicialmente en la zona de Gran Asunción y extendiéndose a las principales ciudades.

A nivel público, se crea mediante la Ley 5669/16, De Fomento a la Cultura Emprendedora y su correspondiente Decreto N° 9044/18, la Dirección Nacional de Emprendurismo (DINAEM) en el Ministerio de Industria y Comercio. Entre otras cosas, debe impulsar capital “semilla”, de riesgo y una red de “ángeles inversores”. Según fuentes oficiales, se establecerá un Registro Nacional de Emprendedores y el Observatorio de Mercado, además de un consejo consultivo del sector. Esta instancia, de gestionarse apropiadamente, puede ser un articulador y un actor muy importante para que el Emprendorismo siga creciendo. El Paraguay que queremos, lo hacemos todos, ¡apoyemos a nuestros emprendedores!

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